Por: María Elvira Bonilla

La voz de ‘Timochenko’

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN tienen un único rol en el proceso de paz: informar. La responsabilidad política de orientar las negociaciones corre por cuenta del gobierno, pero la tarea informativa no puede reducirse a transmitir la versión oficial de los hechos.

Es clave saber con realismo donde están paradas las Farc más allá de los protocolos formales.

En la entrevista que el jefe máximo de la Farc, Timochenko, le dio a Carlos Lozano, el director del semanario Voz, quedan explícitas dos diferencias con Santos respecto de la duración del proceso y de los acuerdos a puerta cerrada, solo entre los negociadores de ambas partes. Esto dijo Timochenko.

¿Qué opina del tiempo, los 6 a 8 meses que presupuesta el presidente Santos para llegar a un acuerdo de paz?

–Se trata de una expectativa que él está generando por su cuenta, en contravía de lo pactado en la letra y el espíritu del Encuentro Exploratorio. Allí se concertó no poner fechas fatales (...), así que lo expresado por el presidente nos indica lo difícil que va a ser este camino que emprendemos. De paso, evidencia la estrategia que van a implementar: cuando no logren algo en la mesa: intentarán imponerlo en los medios. Para llegar a La Habana y realizar el Encuentro Exploratorio duramos dos años, cuando inicialmente se creyó que sería cuestión de semanas. Y no fue precisamente por causa de la insurgencia (...), aunque por las crónicas que han salido en los medios, la contraparte parece haberse olvidado de ello.

¿Qué propuesta política les hacen las FARC-EP a los colombianos al comenzar el diálogo?

– Movilizarse en torno a la terminación definitiva del conflicto (...). El Gobierno pretende que los diálogos se realicen exclusivamente entre sus voceros y los nuestros, de modo discretísimo, sin bochinches, como repite insistentemente. Como cuando Laureano Gómez y Lleras Camargo firmaron en Europa los acuerdos de Sitges y Benidorm. Además, pretende que las Farc demos allá el espaldarazo a sus planes de gobierno, como lo más conveniente para el país. Es decir, que se desconozca otra vez a la población colombiana, que se pacte a sus espaldas lo que en verdad solo interesa y conviene a las transnacionales, banqueros, empresarios y terratenientes. Eso no puede suceder más en este país. Las grandes mayorías deben ser escuchadas y atendidas (...) y participar en los diálogos. Nuestra propuesta apunta a eso.

¿Por qué se decidieron las Farc a asumir este nuevo intento de paz? ¿Debilidad? ¿Estrategia? ¿Realismo?

Quienes afirman que la presión militar ha sido definitiva para movernos a una negociación política, olvidan que esta década de guerra se desató cuando Pastrana puso fin de manera unilateral al proceso de paz que se celebraba en el Caguán. Es el Estado quien regresa a la Mesa de Diálogos con las Farc, para lo cual habrá hecho sus valoraciones internas. Una de ellas, así no la haga pública, tiene que ser el reconocimiento de que el enorme esfuerzo realizado para vencernos ha resultado inútil. Las Farc seguimos ahí, combatiendo, resistiendo, avanzando(…). Y que no pretendan llegar a la mesa a exigir rendiciones sin voluntad real de atender a la solución de las causas que dieron origen y siguen alimentando la confrontación.

 

376942

2012-09-23T23:00:00-05:00

column

2013-11-04T12:31:00-05:00

none

La voz de ‘Timochenko’

26

3387

3413

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de María Elvira Bonilla

Una reflexión, un adiós

La cruzada contra el mal

Lobos solitarios

La ciudad del encuentro

El derrumbe de la dirigencia