Por: Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Yoed Magen, embajador de Israel entrevistado por Diego Alarcón para El Espectador (17 de noviembre), responde así a la observación del periodista referida a que los palestinos dudan de la voluntad negociadora de Israel, que continúa construyendo asentamientos en territorio ocupado: “Los palestinos dicen que son territorios ocupados y nosotros podemos decir que son territorios liberados”.

Se trata de una afirmación de excepcional sinceridad: la idea estratégica de Netanyahu es la de arrojar al mar Muerto los acuerdos de Oslo 93, que consagraban en esencia el retiro de las fuerzas israelíes de Cisjordania y Gaza, el establecimiento de un gobierno de autonomía palestina en estas regiones y la fijación de un período de cinco años para definir el estatus de la creada Autonomía Palestina, todo lo cual resultaría en la aplicación de la resolución 242 de la ONU (regreso de Israel a las fronteras previas a la guerra del 67) y la fundación de un Estado palestino.

Es claro que para Netanyahu los acuerdos de Oslo chocan con la idea sionista de extender el Estado de Israel a toda la Palestina histórica o, en palabras de Magen, “liberar” los territorios de la Autonomía. Es la misma razón por la cual Israel se ha negado a discutir durante veinte años, por medios políticos o misiles teledirigidos, la definición del estatus de la Autonomía Palestina. Pero ahora, cuando Mahmud Abas resuelve presentar ante la ONU la proposición de reconocimiento de Palestina como Estado observador (no miembro), Netanyahu amenaza con derrocarlo, asfixiar económicamente a la Autonomía y anuncia al mundo que si la ONU acepta a Palestina como Estado no miembro, anulará los acuerdos de paz de Oslo 93. Los mismos que en veinte años se abstuvo de cumplir.

Y agrega: “Estuvimos en esos territorios mucho antes de que naciera el pueblo palestino”.

¿Estará enterado Magen de que la ONU en 1975 definió el sionismo como una forma de racismo y discriminación racial homologable al apartheid?

Samuel Camargo Hidalgo. 

Bogotá.

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