Por: Carolina Botero Cabrera

Soluciones para la hambruna de libros

En el marco de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), el 28 de junio pasado 51 países, entre ellos Colombia, firmaron el Tratado de Marruecos, que facilitará el acceso a obras publicadas impresas para personas ciegas y con discapacidad visual o con otra discapacidad para leerlas.

Desde hace 30 años se habla de la “hambruna de libros” como la responsable de que estas personas sólo accedan a una quinta parte de los libros publicados en el mundo. Esta cifra disminuye en la región Andina a 1 de cada 1.000 libros publicados. Cambios como los que propone el tratado para el sistema de derecho de autor pueden reducir esta brecha. No sólo permite el cambio de formato, también el tránsito transfronterizo de obras en formatos accesibles, y autoriza eludir seguros digitales.

El gesto también es histórico porque es la primera vez que se firma un tratado de derecho de autor que impone mínimos en los derechos de los usuarios. Precisamente este carácter y precedente fue la base de la resistencia de la industria, que no logró bloquearlo, pero sí evitó que se extendiera a audiovisuales y supuso que la negociación se dilatara por más de cinco años. De hecho, hace unos meses EE.UU. todavía se resistía a aceptar que fuera un tratado y buscaba que se quedara en simples recomendaciones.

En Colombia el proyecto de ley del senador Galán, que está para tercer debate, ya avanza en algunos aspectos del cumplimiento del tratado y deberá alinearse con las próximas reformas que se refieren a las obligaciones del TLC.

El marco del instrumento me da la razón en una discusión que di hace dos años, durante el VI Congreso Nacional de Música en Medellín, cuando un importante abogado colombiano afirmaba que no había problema con los ciegos pues no existía el juez que los condenaría por hacer accesibles obras, que no era necesario tener normas expresas. Cuando un sistema legal se desequilibra aparecen cosas como la “hambruna de libros” y eso no es bueno para nadie. El próximo debate en la OMPI lo darán las bibliotecas y será por el acceso al conocimiento para todos.

 

* Carolina Botero

 

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