Ganan los visitantes

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Con el regreso del fútbol a puerta cerrada se han aumentado los porcentajes de buenos resultados en favor de los equipos visitantes.

En Alemania, en promedio, apenas gana 1,5 el equipo local por jornada, solamente el Bayern Múnich ha hecho respetar su casa desde el regreso en un ciento por ciento. Y eso que el sábado se iba sacando un ojo para vencer al Mönchengladbach. Un solitario gol de Pavard, al minuto 89, salvó la tendencia.

En la jornada de regreso en España, solamente Real Madrid, Sevilla, Granada y Espanyol hicieron respetar la casa. Ni Valencia, ni Celta de Vigo, ni Mallorca ni el Leganés pudieron hacerlo.

Es verdad que la tendencia, aun con público, ya venía presentándose aunque no de manera tan acentuada. El fútbol moderno privilegia al que se repliega, gana la pelota y aprovecha en velocidad las opciones, y esa suele ser la manera de jugar de los visitantes. Total, el que es local tiene la obligación de buscar ante su gente el resultado.

Pero sin público en las gradas esa presión baja. Entonces los juegos en la generalidad se han planteado más en la mitad que cerca de las áreas, lo que haría suponer que la tendencia cambiaría. Pero está claro que no ha sido así, por el contrario, a los visitantes les va todavía mejor que antes.

Eso sí, en Alemania gana el Bayern y en España el Barcelona, de local o de visitante, el que tenga mejores jugadores siempre tendrá más opciones. Pero entre los mortales, los que en fútbol son parejos, la presencia o no de público en las gradas parece marcar la diferencia.

Al público se le ha relegado a puestos secundarios dentro del espectáculo. A pesar de que la gente es la que paga la boleta y compra el canal de televisión, tiene que soportar que los comentaristas los miren por debajo del hombro, los jugadores pasen de un equipo a otro sin siquiera un poco de sentido de pertenencia, que es el mínimo vital que espera un aficionado de una persona que juegue en su equipo, y los directivos, al menos en este lado del mundo, se empeñan en sacarlos de su negocio.

Está bien que se extrañe la presencia de público, no solamente porque los hinchas son la alegría del juego, sino porque está demostrado que también juegan.

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