¿Bajarán las tasas de interés?

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El viernes entrante habrá reunión de la junta directiva del Banco de la República. Será la primera en la que se tomen decisiones sobre política monetaria con una nueva junta, con tres de los siete miembros estrenando cargo. En enero, en la última reunión con la junta anterior, no hubo modificaciones a la tasa de interés, pero hubo dos miembros que votaron por reducirla. El Banco no publica los nombres de quienes votaron en una dirección u otra y, por lo tanto, no sabemos qué votaron quienes dejaron el cargo. En la reunión de febrero ya había miembros nuevos, pero en ese mes no se tomaron decisiones sobre la tasa de interés.

Ha corrido agua bajo el puente desde la junta de enero. A mediados de febrero, el FMI publicó sus conclusiones tras su visita oficial al país. Dice el FMI, al hablar de política monetaria, que “dada la credibilidad del Banco de la República y el espacio de política monetaria disponible, debe considerarse una postura más expansiva si la inflación permanece significativamente por debajo de la meta, o en caso de materializarse riesgos a la baja para el crecimiento”.

En el frente de inflación, se publicaron los pronósticos actualizados del Emisor para 2021 y 2022. En ambos años la inflación prevista por el Banco estará por debajo de la meta. Como el resultado en 2020 también estuvo por debajo del objetivo, completaríamos tres años seguidos con incrementos que no alcanzan la meta central del Banco, la de una inflación del 3 %. Desde que tenemos datos de inflación -mediados de los años 50 del siglo pasado- solo en cinco ocasiones hemos cerrado el año con crecimientos en precios por debajo del 3 %. Tres años seguidos con incrementos por debajo del 3 % serían un hecho inédito en 70 años.

En actividad económica, el Emisor planeaba un crecimiento para este año y el siguiente de 4,5 y 3,5 %, respectivamente. En ambos, el Banco interpreta esas cifras como insuficientes para recuperar la senda de la actividad económica potencial. Completaremos así, según esos estimativos, seis años consecutivos con la actividad económica por debajo de la potencial. Ese panorama previsto posiblemente requiera revisiones a la baja: los datos que han salido desde entonces señalan un arranque de 2021 por debajo de lo esperado.

En términos de desempleo, la cifra de enero representó la peor tasa para ese mes en lo que llevamos del presente siglo. El dato refuerza la idea de que la recuperación tiene poca energía. El Banco, por su parte, pronostica un desempleo promedio para 2021 del 14 %, es decir, 40 % por encima de la tasa promedio de la década anterior.

Todos estos elementos refuerzan los argumentos para reducir de nuevo la tasa de interés. Pero hay más: en el frente fiscal, el Gobierno presentó su Plan Financiero. Allí queda consignada la intención de mantener el pulso de la economía a través del gasto público, a costa de volver aún más imperativo el ajuste tributario futuro que se discutirá en el Congreso. ¿Dejará el Banco solo al Gobierno en ese esfuerzo?

@mahofste

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