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21 Apr 2022 - 5:00 a. m.

Cartas sobre el fin del Gobierno Duque y el “perdón social”

Ni siquiera disimulan

Ya tienen listas las maletas. A lo largo de estos ya casi cuatro años de Duque solo hemos recibido mal ejemplo de él, su familia y su equipo de gobierno. Empezando por el presidente, más ocupado en buscar su próximo puesto en el exterior porque si se queda aquí no solo conseguiría nada, sino que le iría muy mal, por eso está en plena “campaña” para su nueva ubicación; otro más responsable estaría preparando el empalme. Por eso da rabia escucharlo con toda la paja que dice que ha hecho y lo que está haciendo. Faltan tres meses largos para descansar de esta pesadilla, pero ya tienen listas las maletas. Mientras tanto asesinan a líderes sociales, campesinos, niños, policías, soldados. Qué importa si ya se van y hay que asegurar la chanfa.

En la misma línea está el doctor Emilio Archila, desesperado por conseguir la decanatura de la Facultad de Derecho de la Universidad Externado, en vez de tener listo el informe de todo lo que supuestamente han implementado para el proceso de paz, para que el próximo gobierno encuentre un inventario real de las realizaciones y pueda continuar. Difícil, sin embargo, que puedan entregar un documento con un contenido auténtico, porque se gastaron tres años en volver trapo todo lo que se logró en los Acuerdos de La Habana y de pronto se les iluminó el bombillo. La historia no le perdonará a este gobierno el valioso tiempo perdido para alcanzar la paz integral. Todos estos años no hizo más que ufanarse de una paz con legalidad, como si todo lo luchado y alcanzado por el gobierno anterior fuera ilícito. Pero bien rojo que le tocó ponerse en la ONU cuando pretendió mostrar resultados maquillados.

Ni hablar de la vicepresidenta-canciller, más preocupada por ampliar las playas de sus lucrativos negocios y fastuosas residencias privadas en las islas de San Andrés. Qué mal acaba la trayectoria de una persona que tuvo tantas posibilidades para llevar una vida digna y brillante. Pero la ambición fue más poderosa que sus principios, con los que comenzó su vida pública. De qué le ha servido al país haber sido ella la primera ministra de Defensa, la primera vicepresidenta, la primera en todo. Para terminar achantada por combinar intereses personales con el servicio público.

El resto del equipo gubernamental debe andar en las mismas, buscando jugosos contratos, embajadas, consulados... Y los colombianos que se sigan matando. Ellos ya tienen las maletas listas.

Ana María Córdoba Barahona

El “síndromede la décima”

El tan cacareado por estos días perdón social me acuerda de una situación que el mejor vicepresidente que ha tenido Colombia desde la Constitución de 1991, Carlos Lemons S., llamaba el “síndrome de la décima”. Ocurre cuando un raponero corre por la décima con un reloj robado en la mano y los pasantes gritan: “¡cójanlo, cójanlo!”, y cuando la policía lo detiene, los mismos que gritaban “cójanlo”, insultan al policía mientras le dicen: “Suéltelo, señor agente. Pobrecito, ¿no ve cómo anda? No sea mala clase, suéltelo”.

Enrique Uribe Botero

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