11 Jun 2021 - 3:00 a. m.

El paro y los jóvenes

Después de un mes de paro entre protestas, bloqueos, excesos tanto de algunos miembros de la Fuerza Pública como de algunos de los manifestantes, hay reflexiones:

Un gran número de movilizados y organizadores de las manifestaciones son jóvenes. Piden oportunidades de educación y empleo, rechazan la corrupción, la violencia, la desigualdad, exigen cambios. Tienen toda la razón y definitivamente han logrado hacer notar su inconformismo y la necesidad de cambios profundos en el Estado, sus gobernantes y la sociedad.

Sin embargo, después de innumerables pérdidas de vidas, infraestructura pública y aparato productivo, es hora de que, además de protestar y hacer saber que están inconformes y descontentos, empiecen a asumir el liderazgo que ya exigieron, avancen y propongan. Hasta el momento los jóvenes parece que se quedan cortos.

Aunque supuestamente el Comité del Paro tiene una representación de la juventud, la verdad es que su manejo y directriz está en manos de los mismos líderes sindicales rancios y politizados de siempre y poco o nada se ve a los representantes de los jóvenes. El liderazgo del paro lo deberían asumir los jóvenes, mientras los sindicatos, aunque bienvenidos con sus demandas, deberían reconocer que en esta oportunidad los que se han movilizado de manera masiva, pacífica y legítima son los jóvenes y por ende deben liderar las negociaciones, exigencias y propuestas.

Con toda la razón los jóvenes han condenado los excesos de la Fuerza Pública una y otra vez, han exigido justicia, pero también deberían condenar de la misma manera los excesos, actos vandálicos, violencia y bloqueos que han sucedido en las marchas, deberían denunciarlos y exigir también justicia. De otro modo, están en un área gris peligrosísima que lo único que hace es restarles legitimidad, fuerza y apoyo del resto de colombianos.

Han circulado decenas de videos en redes sociales con jóvenes dando a conocer por qué están cansados, su inconformidad, pero desafortunadamente poco o nada se ven los que proponen los cambios, las soluciones. Es momento de que levanten la mirada de sus celulares y se despreocupen de los likes.

Deberían liderar y proponer la construcción del país que quieren sobre lo ya construido, que tiene mil defectos y problemas pero mal que bien existe. Esperar a que se termine de destruir todo no es inteligente, es un tiro en el pie y solo da fuerza a los criminales, los oportunistas y esas fuerzas políticas de siempre. Construir sobre lo construido y, por ejemplo, direccionar las manifestaciones hacia el Congreso para exigirle, con un ultimátum de dos meses, que se gestionen y aprueben todos los puntos de la consulta anticorrupción de 2018, que con todo el descaro del mundo este organismo enredó y archivó. Esa es una exigencia legítima que tendría el total apoyo de la sociedad colombiana. También podrían tener ya las firmas requeridas y presentadas ante la Registraduría para una nueva consulta o referendo con sus planteamientos y propuestas de cambio.

Los jóvenes en este momento tienen una gran responsabilidad, la sociedad colombiana confía en que la pueden asumir con creces, pero deben avanzar, liderar y proponer cuanto antes. El tiempo va en contra de todos, menos de los malos.

Y la próxima vez que haya elecciones deberían ir a votar, porque han sido uno de los grupos de mayor abstención. Esta es la causa por la cual, por ejemplo, la consulta de 2018 no logró el umbral esperado.

Juan Durana.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

Temas relacionados

Cartas de los lectores
Comparte:

Regístrate al Newsletter de hoy

Despierta con las noticias más importantes del día.
Al registrarse, acepta nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
X