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30 Jun 2022 - 5:00 a. m.

Las FF. AA. y el nuevo gobierno

Inicio este escrito con un postulado que debe señalar el rumbo de cualquier fuerza armada en cualquier país democrático: las Fuerzas Armadas se deben a la nación, a la Constitución y al gobierno, en ese orden. Mientras la nación es permanente y la Constitución lo es hasta que la nación lo dispone, el gobierno es transitorio y se renueva cada cuatro años.

Es innegable que existen sentimientos encontrados entre los miembros de las Fuerzas Armadas y las reservas ante el hecho de que su comandante supremo sea un exmiembro de una guerrilla que combatieron. Sin embargo, es también innegable que esa persona fue elegida democráticamente para que fuera su comandante supremo y eso, desde el punto de vista eminentemente profesional, debe estar por encima de cualquier sentimiento.

Es equivocado decir que haya traición si los activos trabajan con el nuevo gobierno, pues no es opcional. Los retirados también lo deben hacer, pues su concurso será valioso para que el gobierno cumpla los objetivos que serán de beneficio para todos los colombianos, los mismos a quienes en servicio activo se comprometieron a servir.

Hace algún tiempo escuché una frase un poco cruda, pero que se ajusta perfectamente a esta situación: “Es mejor tener al elefante adentro de la carpa orinando para afuera, que afuera de la carpa orinando para adentro”.

En otras palabras: mientras no haya un sentimiento de revancha del gobierno de izquierda contra unas Fuerzas Armadas que han cumplido con su deber constitucional, la respuesta de esas mismas Fuerzas Armadas debe ser continuar cumpliendo sagradamente con su deber constitucional.

El gobierno, sea de izquierda o derecha, siempre tendrá similares amenazas: individuos o grupos que no quieran ajustarse a la ley y pretendan obtener beneficios económicos a través de actividades ilegales. Existirán las disidencias y el Clan del Golfo, que seguirán lucrándose del negocio de la cocaína y a quienes habrá que combatir hasta neutralizar, y habrá otros grupos que será necesario empujar hasta llevar a una conversación para alcanzar la paz total.

En ese panorama, no existe otra institución diferente a las Fuerzas Armadas capaz de cumplir con esa tarea y ellos y solamente ellos tienen la experiencia, el espíritu, los medios, el conocimiento y los líderes para hacerlo.

Por eso, mi visión de futuro es positiva y creo que las reservas de las Fuerzas Armadas debemos dar una oportunidad a un gobierno de izquierda y no descalificarlo sin siquiera conocerlo.

Confío en Dios para que en todas las decisiones prime el pensamiento de la búsqueda del bienestar para todos los colombianos y que las Fuerzas Armadas se conviertan en un pilar fundamental para reducir hasta acabar las condiciones socioeconómicas desiguales, que son el verdadero caldo de cultivo de todas las revoluciones.

Coronel (R) Hugo Bahamón Dussán

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