29 Jul 2021 - 3:00 a. m.

Tema vital: restitución de la tierra

Del mismo modo que actuaron los terratenientes y el generalato de las guerras de independencia, cuando por falta de plata en efectivo reglaron -sin títulos de propiedad- a los soldados tierras inhóspitas, selváticas y lejanas para que las convirtieran en áreas productivas, pero cuando las encontraron completamente habilitadas exigieron escrituras a las familias que por largo tiempo se habían dedicado a cultivarlas con trabajo sacrificado y honesto, y en vez de ayudarlos a legalizar sus propiedades, les arrebataron sin compasión, apareciendo los nuevos terratenientes, tan corrompidos como los de hoy.

Así, en pleno siglo XXI aún se encuentran situaciones similares de gran injusticia con familias campesinas que en medio del conflicto guerrillero y narcoparamilitar se vieron obligadas a firmar, entregar sus predios y salir despavoridas, para posteriormente ser “compradas legítimamente” por nuevos propietarios de la tierra, esta vez convertidos en legisladores, magistrados, funcionarios oficiales y empresarios. Entonces no pregunten en qué momento se jodió Colombia, más bien pregúntense por qué dejaron arraigar tan perversa costumbre por más de 200 años y cada vez limpian su conciencia con el argumento de que eso viene de atrás. Ha faltado valor civil en el Congreso y en los juzgados, en el Ejecutivo y en los gremios económicos.

Al día de hoy ya se encuentra plenamente identificada gran parte de quienes se apropiaron de fincas y haciendas, son aparentes líderes nacionales con inmenso poder político, igualmente corrupto, porque están aliados con senadores y representantes que llegan con el propósito de retorcer las leyes y transformarlas hábilmente a su favor. Por eso será imposible pensar en largo tiempo en una profunda reforma agraria. Pero por lo menos debería haber una cruzada destinada a devolver las tierras a quienes fueron engañados y amenazados, y convertirla en una palanca para la implementación de los Acuerdos de Paz relativos a la propiedad de la tierra.

Cuando leo noticias relacionadas con la devolución de tierras a familias campesinas, compradas por personajes como el exmagistrado Jorge Pretelt, surge una esperanza y al mismo tiempo un temor. La Unidad de Restitución de Tierras tiene un gran reto frente a estos casos, muchos de los cuales se quedan en el papel porque simultáneamente aparecen líderes nefastos que podrían volver aún más pedacitos lo poquito que queda sobre la implementación de los Acuerdos. No es gracioso que la señora Cabal aparezca como presidenciable. Como si no hubiera más gente. Y la hay… pero sin valor.

Ana María Córdoba Barahona, Pasto.

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