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30 Apr 2022 - 5:30 a. m.

Comunicando terror

Ya van 11 cadáveres encontrados en bolsas de basura en Bogotá. El pasado 26 de abril se encontró el undécimo en la localidad de Los Mártires. Los reportes de los medios y de las autoridades señalaron insistentemente que el último cuerpo, si bien tenía heridas de arma blanca, estaba completo. La narrativa sobre el cuerpo entero, sobre los miembros pegados al dorso, buscaba bajarle decibeles a lo macabro. Las redes han venido hablando de supuestas “casas de pique”. Con su énfasis en el cuerpo entero, las autoridades buscaban enfatizar que se trataba de un asesinato común y corriente. Pero, desmembrados o no, no hay nada corriente en cuerpos dispuestos por la ciudad. En un asesinato corriente el perpetrador busca deshacerse de la evidencia, no desplegarla. Los cadáveres arrojados en bolsas son mensajes.

La conclusión parcial de la policía es que los muertos en bolsa son consecuencia de disputas entre las bandas del narcotráfico. Ya sabíamos que a mafias, gánsteres y terroristas les interesa comunicar el terror como una forma misma de ejercerlo. Los narcos y carteles con sus linchamientos buscan publicitarse. El especialista en comunicación Robert G. Picard, en un ensayo de ya hace más de 20 años, explica por qué los terroristas buscan que sus actos se mediaticen. Según Picard, el terror materializado y, sobre todo, el eco que se le da en medios pretende “conseguir publicidad; conquistar legitimidad, estatus y consenso; eliminar a los oponentes; desencadenar un efecto de contagio para inducir a otros individuos o grupos a asociarse, y forzar a las autoridades a negociar”.

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