Publicidad
28 Sep 2022 - 5:30 a. m.

¿Huele a corrupción?

La protegida del ultraderechista Alejandro Ordóñez, Margarita Cabello, le debe su carrera pública, después de la inquietante magistratura que ejerció en la Corte Suprema en donde, muy pronto, adquirió fama de manipuladora de cargos judiciales —desde los de juez de pueblo hasta los de presidente de alto tribunal—, a Iván Duque que la nombró en el Ministerio de Justicia cuando le faltaban siete meses para terminar su periodo de togada. Todo estaba milimétricamente calculado: su ingreso al Gobierno era un peaje, una corta espera de un año, cuando le llegaría el turno de retirarse, por tiempo cumplido, al procurador Fernando Carrillo, el estorboso funcionario que se negó a ser el mozo de espadas del mandatario. En contraste y para la tranquilidad del presidente, ella estaba dispuesta a asumir ese rol, si podía figurar como personaje de Estado ante los reflectores y las cámaras. Así fue “elegida” procuradora general.

Cabello ha repetido, en el Ministerio Público, las mañas clientelistas que desplegó en la Suprema. No necesita demostrarse, dado que es hecho notorio, que los puestos de importancia y los salarios mayores en la entidad que dirige han sido distribuidos por ella y por su delegada predilecta, María Lourdes Hernández Mindiola, a la que hay que llamar —pomposamente— “jefa de Gabinete”, con una meticulosidad que despierta asombro.<Cabello y Duque decidieron burlarse de la Convención Americana de la que somos firmantes, fingiendo que cumplían el fallo mientras hacían lo contrario. No podía esperarse que Cabello fuera leal a los estándares internacionales de derechos cuando la decisión de la Corte IDH se debió a la destitución —calificada como arbitraria por el tribunal— que su padrino Ordóñez le impuso al hoy presidente Petro cuando este era alcalde de Bogotá. Obedecer la sentencia hubiera sido como traicionar su credo.

Síguenos en Google Noticias
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.