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7 Jun 2021 - 3:00 a. m.

Cuentas “nocionales” para contrato social de derechos y deberes

Un registro contable virtual de cada colombiano ayudaría a medir desigualdad, redistribución y autorresponsabilidad.

A Colombia no ha llegado todavía la metodología de las “cuentas nocionales”, que se usa en los sistemas públicos de pensiones de Suecia, Polonia y Estonia, entre otros países, para asegurar que las mesadas de jubilación guarden relación con las cotizaciones que hizo cada individuo. Así hay más sostenibilidad y justicia (no pensiones exorbitantes subsidiadas).

La misma herramienta se podría utilizar para llevar una contabilidad social de la relación de cada individuo con la sociedad desde el nacimiento hasta la muerte. Gracias al actual avance tecnológico de las bases de datos se podría crear una libreta contable junto con el registro civil de nacimiento.

La libreta contable virtual individualizada tendría una columna para derechos y otra para deberes. En derechos, lo que invierte la sociedad en el cumplimiento de derechos claramente establecidos (existe la propensión a crear derechos mediante el discurso), y en deberes, el valor de lo que cada individuo hace por sí mismo, por su familia y por la comunidad o sociedad a lo largo de la vida.

Al conectar el sistema de cuentas nocionales con la base de datos dinámica Cuéntame del ICBF, los padres y madres tendrían, a los seis años de edad de sus hijos, registro de la inversión o la deuda del Estado o la sociedad con sus niños. Si incluimos bien la atención integral a la primera infancia en nuestro pacto constitucional (no vía convenciones universales o parágrafos transitorios), ese registro sería un control más relevante.

Luego, el Simat (Sistema de Matrícula Estudiantil de Educación Básica y Media) podría alimentar la cuenta o libreta nocional con los datos del cumplimiento del derecho a educación obligatoria “entre los cinco y los quince años de edad”. A modo indicativo, si el estudiante repite grado, el sistema le podría contabilizar negativamente en la columna de Deberes la inversión por alumno/año.

Así, al acercarse a la mayoría de edad cualquier joven tendría un balance “contable” de su contrato social con la sociedad. La mayoría observaría que se le ha cumplido y un grupo grande, que no. Por justicia o equidad, a estos últimos habría que compensarlos en los siguientes ciclos de vida, incluso en la pensión si sus cuentas nocionales muestran que recibieron un patrón adverso o desigualitario y sus cotizaciones están por debajo de un umbral.

En este ejercicio hipotético, asumamos que se reforma la educación media (grados 10 y 11), y hay una prueba Saber reformulada de salida de la básica secundaria (grado 9) y otra de evaluación de la media, centrada en competencias generales para el mundo productivo. Mediante un algoritmo ponderado, la base de datos del Icfes podría abonar a las cuentas nocionales valores en la columna de Deberes, según los resultados en las pruebas de Estado.

La cuestión urgente es la necesidad de un instrumento operable, objetivo, robusto y ágil para crear conciencia individual de las implicaciones y finanzas del contrato social y estimular los comportamientos correctos en términos de derechos y deberes. El “contrato social” no es un hecho “dado e inmanente”, sino construido cada día.

La Carta de derechos no existía hace 30 años y una crisis económica nos podría dejar sin recursos para honrar los derechos sociales básicos. Se requiere el compromiso activo de cada uno con el contrato social. La creencia de poder reclamar los derechos sin importar lo que yo haga y lo que pase en la sociedad refleja una mentalidad contraria a la idea de un “contrato”.

El que puede renuncia al contrato y se va (del país).

@DanielMeraV

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