22 Mar 2018 - 4:44 p. m.

Salirse de la corriente ha valido la pena

Tomar decisiones con claras convicciones permite ir contra la lógica y salir avante. Los 131 años que hoy cumple El Espectador así lo demuestran.

Un año más, 131 ya, celebra hoy El Espectador con esta edición especial que ya se ha vuelto una tradición por estas fechas con sus ejemplos y reflexiones sobre algún tema particular.

Así como en años pasados nos centramos en los valores en tiempos de relatividad moral, en el perdón en tiempos de reconciliación o en lo que podemos creer en tiempos de posverdad, este año hemos escogido las decisiones cruciales que transforman vidas, empresas, sociedades enteras.

La escogencia del tema para este año se explica, ante todo, porque este 2018 electoral nos plantea a los colombianos ese reto principalísimo en una democracia libre de decidir quiénes queremos que encabecen el Estado desde el Ejecutivo, como ya lo hicimos también este mes con el Legislativo.

Colombia vive un momento trascendental, tiene los ojos del mundo mirando a un país en el que están sucediendo muchas cosas, lleno de creatividad, animado por la opción cierta de abandonar sus lógicas violentas, pero es claro a la vez que de las decisiones que tomemos este año en lo electoral va a depender en buena medida que toda esa energía se canalice positivamente y nos permita construir un país más próspero, sano y equitativo.

Esa decisión implica una enorme responsabilidad personal y colectiva. Una responsabilidad que exige informarse más y mejor, no solamente sobre lo que proponen los candidatos y la viabilidad de sus propuestas, sino también sobre los contextos que los explican y les dan, o quitan, credibilidad: cómo han llegado a donde están, quiénes los acompañan, qué han promovido en su vida pública, y así.

Pero si bien la información es un prerrequisito esencial para cualquier toma de decisiones, hay algo más que entra en juego, como se ve a lo largo de este especial periodístico: el atrevimiento, el no dejarse encasillar por la manera como las cosas se han hecho siempre, el convencimiento de que hay decisiones que son necesarias, así vayan contra la corriente, así signifiquen sacrificios, así traigan riesgos...

Y ahí es donde se cruzan este especial periodístico inspirado en un momento de grandes decisiones para el país y los 131 años que cumple hoy El Espectador.

Porque aquel 22 de marzo de 1887, cuando don Fidel Cano Gutiérrez se lanzó a imprimir en una casucha en la calle del Codo de Medellín el primer ejemplar de este “periódico político, literario, noticioso e industrial”, tomó una decisión que la lógica planteaba como irrealizable —más bien suicida, y casi que lo fue— al desafiar las restricciones a la libertad de prensa de ese momento y proclamar la defensa de las ideas liberales, que entonces eran subversivas y se encontraban proscritas del debate público.

Desde entonces, y por ello mismo, la historia de El Espectador ha sido una de decisiones difíciles y a contracorriente. De atrevernos cuando sentimos que debemos hacerlo, poniendo el bien de la patria por delante. Sí, con ese criterio liberal que don Fidel nos trazó, pero con profundo respeto por quienes piensan diferente y sabemos que también piensan en el bien de la patria.

Llegar hoy a 131 años, y avanzando, demuestra que tantas decisiones que han podido parecer locas en su momento, aunque han traído momentos difíciles, algunos de ellos sumamente dolorosos, lo que han hecho es fortalecer e imponer este proyecto por un periodismo útil, transparente y libre de objetivos innobles. Y aquí vamos, tomando decisiones a cada paso con ese mismo propósito.

Este especial periodístico alrededor de la decisiones es, pues, eso. Primero, una muestra de la importancia de una decisión bien tomada —sea porque la información recomienda que es la indicada o sea porque el momento señala que es necesario atreverse a tomarla, aunque la lógica indique lo contrario—. En la vida personal, tanto como en la de una empresa, la de un sueño o, más importante, la de una sociedad, la toma de decisiones en momentos cumbre define su futuro.

Las historias que aquí recogemos, comenzando por la nuestra, son una demostración del poder que tiene decidirse a sacar adelante lo que nos proponemos. Y así como ha sucedido cada año con nuestras ediciones de aniversario, confiamos en que ejemplos como estos que hoy presentamos y las reflexiones profundas que sus vidas generan nos sirvan a los colombianos para tomar mejores decisiones, unas que sirvan para construir un mejor país.

 

* Director de El Espectador.

Fidel Cano Correa

Por Fidel Cano Correa

Director de El Espectador desde 2004. Previamente fue editor general, editor económico y redactor deportivo. En 2011 ganó el Premio de Periodismo Simón Bolívar a la Mejor Crónica y fue escogido como el Periodista del Año del mismo premio en 2006. Máster en periodismo de Northwestern University y filósofo de la Universidad de los Andes.@fidelcanocofidelcano@elespectador.com
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