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25 May 2022 - 5:01 a. m.

El secreto del buen servicio

En un país donde la complejidad geográfica afecta el desarrollo regional, el papel de la aviación como facilitador económico es esencial, no solo en lo que atañe a la promoción del comercio y las inversiones, sino al turismo y al fomento de la inclusión social. El transporte aéreo acerca lugares remotos, los visibiliza, los incluye en la cadena de suministros y facilita el movimiento de personas y productos con seguridad y eficiencia. La oferta de este servicio les reporta beneficios económicos y sociales que contribuyen a una mejora esencial en la calidad de vida de las comunidades.

En el territorio nacional, gran parte de ciudades intermedias y pequeños municipios, con potencial para crecer, afrontan dificultades de conectividad aérea, debido a un rosario de limitantes, como la deficiencia o ausencia de infraestructura aeroportuaria y aeronáutica, así como la carencia de una política pública sólida que les permita acceder a su desarrollo. En medio de los avances del mundo moderno, este mercado poblacional sufre de orfandad aérea, dado el desafío que, para las empresas de aviación, resulta lanzarse a una aventura semejante, por los onerosos costos que representa su operación comercial.

Sin embargo, una de ellas viene dando ejemplo de liderazgo en esta apuesta por dinamizar los territorios. Se trata de EasyFly, una joven aerolínea que con solo dieciséis años se ha convertido en un referente de conectividad regional. A lo largo de su década y media de operaciones se posiciona en el mercado nacional, gracias a la aplicación de un modelo de negocios que le resulta funcional y con el que ha podido sortear, sin aterrizajes de emergencia, las recientes tempestades globales que han azotado a la industria aeronáutica mundial, producidas por la crisis del Covid-19 y la guerra en Ucrania.

Así lo demuestran las recientes cifras sobre las proyecciones financiera y operativa de la compañía y sus planes de expansión para este año, anunciados por su presidente, Alfonso Ávila, un curtido empresario, con muchas horas de vuelo en manejo de los negocios, y quien carga un largo y exitoso historial en el sector, desde que, en 1993, presidió Aerorepública, aerolínea que, como la que hoy dirige, aprendió a volar muy rápido para convertirse, entonces, en la segunda más importante del país.

Sin recibir apoyo gubernamental, EasyFly se sobrepuso a la prologada cuarentena pandémica, vinculó a 300 nuevos trabajadores y se fijó la meta de transportar dos millones y medio de pasajeros para 2022, un millón por encima de los que movilizó el año pasado. Esta operación le permitirá obtener utilidades estimadas en $58 mil millones, $52 mil millones por encima de las recibidas en 2021. Para conseguir los resultados, y fiel a su filosofía de que creciendo se hará más eficiente y productiva, trazó un ambicioso plan de expansión que tendrá desarrollo en este segundo semestre.

El plan está dirigido a ampliar su portafolio y conquistar nuevos lugares de potencial turístico, con la finalidad de ponerlos de relieve y estimular la presencia de visitantes. La puesta en marcha incluye una millonaria inversión que tendrá como primera apuesta el alquiler de siete aviones de última tecnología, con la que sumará una flota de 24 aeronaves para incrementar sus rutas de 57 a 74, y, de paso, doblar a 61.500, los vuelos que realiza en la actualidad.

Dentro de esa nueva red de destinos se incluyen verdaderas perlas para el turismo doméstico e internacional: Bahía Solano, donde el avistamiento de ballenas y delfines se constituye en fortaleza turística; La Macarena, reconocida por la genuina belleza de Caño Cristales; Tolú y Coveñas, con sus privilegiadas playas y su mar cristalino y superficial; Buenaventura, junto a las playas de Juanchaco y Ladrilleros; Villagarzón, paraíso para los practicantes del ecoturismo; Pitalito, en cuyos alrededores reposa el parque arqueológico de San Agustín; y Paipa, la capital turística boyacense, donde trabajan en el alistamiento aeroportuario para recibir los primeros vuelos comerciales.

Esta aerolínea ya extiende su conectividad al 85 por ciento de los departamentos colombianos y sigue alzando el vuelo, con el cinturón de seguridad puesto, para protegerse de las turbulencias que en el firmamento aéreo han provocado la pandemia y la guerra en Ucrania. La primera, responsable de la larga recesión que trastocó las finanzas empresariales; y la segunda, causante de un desmedido incremento en los precios del combustible, multiplicados por dos, en los últimos tres meses.

El modelo de negocios de EasyFly para mantenerse y reinar dentro del mercado regional se basa en una fórmula práctica. Aviones de alta tecnología para trayectos medianos, rutas directas, pasajes a precios competitivos y agiles trámites de embarque y desembarque. El secreto del buen servicio en la aviación seguirá siendo priorizar la calidad, reduciendo costos y solucionando los problemas de tiempo en la movilización. Y esta empresa, haciéndole honor a su nombre, procura hacer más fácil volar por los destinos más olvidados de nuestras regiones.

En campo ajeno. La abogada de alias Matamba, narcotraficante de “El Clan del Golfo”, afirmó en Caracol Radio que el delincuente, de quien se informó se había fugado de la cárcel La Picota, posiblemente fue desaparecido, y que el sujeto que aparece en las cámaras de seguridad no reúne, a simple vista, las características morfológicas de su cliente. El guarda del Inpec detenido por los hechos, en tanto, asegura que la Fiscalía busca ocultar la verdad sobre una supuesta desaparición. Matamba y Otoniel, extraditado presurosamente por el presidente Duque, al parecer, no podrán contar lo que saben sobre sus vínculos criminales con políticos y funcionarios públicos. ¿Será por eso que el Gobierno necesita que este domingo gane un candidato de bolsillo?

gsilvarivas@gmail.com

@gsilvar5

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