5 Oct 2022 - 5:00 a. m.

Empuñar el timón

Notas al vuelo

El turismo es uno de los mayores empleadores del mundo, pero, tal y como sucede con el resto de los sectores económicos, carga el lastre de una considerable desigualdad en materia de equidad de género. Alrededor del 60% de los empleos asociados a la actividad turística es desempeñado por mujeres, cifra que supera con creces el promedio del 40% que presenta la economía en general. Sin embargo, pese a disponer de la más grande tajada de participación femenina entre todos ellos, sus indicadores en torno a la brecha salarial y de representación directiva entre hombres y mujeres son relativamente similares.

Ante semejante desbalance, la industria de la aviación comercial, uno de los principales jugadores de este sector, se ha puesto en la primera fila para encauzar el rumbo hacia una gradual corrección. Por iniciativa de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) se comenzó a ambientar una campaña mundial, denominada 25by25, con la que se pretende abordar y superar ese desequilibrio de género, tan pronunciado, entre sus empresas afiliadas.

Líneas aéreas de todos los continentes, como Lufthansa, Qatar Airways, China Eastern y Hahn Air, entre otras, han emprendido graduales procesos internos, conducentes a promover alternativas para la igualdad entre los sexos, tanto en materia salarial, como en cargos directivos. La propuesta, lanzada hace tres años, viene persuadiendo a las compañías de aviación, todas comprometidas de manera voluntaria a reorientar sus enfoques hacia la inclusión y la diversidad.

Del voluminoso grupo de 290 empresas aéreas que forman parte del catálogo de socios de la IATA, un amplio número ha dirigido su trayectoria hacia ese desafío, a través del diseño y formulación de legislaciones y políticas en contra de la discriminación. En las últimas semanas un representativo puñado de ellas formalizó su adhesión a la cruzada y se sumó a la decisión de realizar un monitoreo permanente para visibilizar los avances obtenidos.

La industria de las aerolíneas ofrece oportunidades a 2,7 millones de trabajadores. Pero las mujeres, aunque cada vez ganan más espacio en la participación de género, tienen reducida presencia tanto en los puestos de nivel directivo como en las profesiones entrelazadas con el mercado aéreo. Los más recientes informes estadísticos sobre cuotas femeninas en cargos de alto rango señalan que las mujeres tan solo representan alrededor del 5% de la población mundial de pilotos y el 3% de los CEO.

Este monumental desequilibrio obliga a replantear el escenario actual para reflexionar sobre el valor estratégico que para la industria de la aviación tendría disponer de una fuerza laboral más diversa y remunerada en términos de equidad.

El objetivo de la IATA coincide con el de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) que también recalca a los Estados miembros en la importancia de intensificar el impulso hacia la igualdad de género, partiendo, incluso, desde las escalas directivas de los propios organismos rectores del sector. La campaña 25by25 pretende reducir las brechas en un contexto global a fin de alcanzar, para 2025, la meta del 25% de mujeres en posiciones de mando. Y, a partir de esa fecha, apostarle a 2050 con la fórmula 50-50 para hacer realidad, al término de las próximas tres décadas, la tan esperada equivalencia de oportunidades, sin segregación sexual.

El mercado de las aerolíneas latinoamericanas, donde se dan los desequilibrios más pronunciados, se ha mostrado receptivo a la iniciativa con la adhesión de una treintena de empresas, entre ellas las de bandera colombiana, dispuestas a aumentar la participación femenina en áreas laborales en las que están subrepresentadas, como es el caso de los comandantes de avión. Avianca cuenta con cerca de 1.550 pilotos en su operación global, de los cuales solo el 6% son mujeres. En Viva, el 90% pertenecen al sexo masculino, en tanto que Latam Colombia perfila, por ahora, disponer de un 10% de mujeres tripulantes de mando. Empero, la apuesta de todas ellas es arañar la meta del 25by25.

En números absolutos, las compañías que cuentan en sus nóminas con mayor número de mujeres piloto son las estadounidenses, tres de las cuales lideran el escalafón: United Airlines, Delta Airlines y American Airlines. Detrás, les siguen Lufthansa, IndiGo, SkyWest, Southwest, British Airways y Air Canada. Por países es India, con el 12,4%, el que lidera el ranking mundial de mujeres piloto, una profesión venida en alza, ante la eventualidad de una anunciada escasez de profesionales del ramo para abastecer un voluminoso mercado de 1.400 millones de habitantes y un centenar de concurridos aeropuertos.

La industria de las aerolíneas empieza el carreteo para llevar a su destino el compromiso de acabar gradualmente con la discriminación laboral y salarial, un arraigado despropósito sociocultural en las relaciones de trabajo. Pero en este largo vuelo por la igualdad de género son muchas las millas por recorrer para que las mujeres se abrochen el cinturón de seguridad y consigan empuñar el timón de los puestos directivos.

En el sector. La reactivación aérea entre Colombia y Venezuela permanece en los hangares, mientras se resuelven algunos asuntos políticos y operativos que impidieron su despegue. La decisión de la Casa de Nariño de no permitir, por ahora, el ingreso de Conviasa por estar incluida en la llamada lista Clinton, tuvo como respuesta del Palacio de Miraflores la suspensión de los vuelos de Wingo, el primero de los cuales debía realizarse ayer. A la espera de una decisión final siguen otras líneas aéreas, como Avianca y Latam, por Colombia, y Turpial y Laser, por Venezuela.

gsilvarivas@gmail.com, @gsilvar5

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