22 Sep 2021 - 5:00 a. m.

Alirio Barrera, el nuevo gallo tapado de Uribe

Cuando el expresidente Álvaro Uribe puso sus ojos en Iván Duque para que participara en la consulta que buscaría el candidato del Centro Democrático a la presidencia, nadie daba un peso por él. En parte debido a su inexperiencia, en parte porque competiría con dos pesos pesados de la política, Marta Lucía Ramírez y Alejandro Ordóñez.

Pero Uribe sabía dónde ponía el ojo: en una figura joven, bajo el entendido de que en el mercadeo de las campañas electorales no es la erudición sino la novedad lo que lleva las de ganar.

Dije en columna anterior que Iván Duque no es real, es posverdad, de mentiritas, un presidente con jefe. Ahora bien, una virtud suya es que ha cumplido el papel de subalterno o segundón a cabalidad, con lealtad y gratitud supremas, como el Wándulo Smithers de Montgomery Burns en Los Simpson.

El diccionario de la RAE define posverdad como “la distorsión deliberada de una realidad con el fin de modelar la opinión pública e influir en las actitudes sociales, apelando a las emociones, creencias o deseos del público”. Con Duque hicieron eso, precisamente: mover las emociones del pueblo con un candidato ‘experto’ en darle cabecitas al balón, en rasgar la guitarra para interpretar lo mejor del repertorio popular, en ejecutar acrobáticos pasos con una compañera de baile frente a una cámara de televisión. Toda una revelación, simpático a más no poder y con ganas de ser presidente.

Si de mover emociones se trata -y en empaque novedoso- desde ya es posible prever que el joven ganadero, jinete y criador de caballos Alirio Barrera, exgobernador de Casanare, tendrá un mejor futuro político que el que se le podría pronosticar a un Óscar Iván Zuluaga de postín, lo mejorcito que hasta ahora tiene para mostrar el desprestigiado partido de gobierno. En su primera declaración tras postularse como precandidato del CD, Barrera afirmó: “Soy un campesino que viene de abajo. Si Dios lo permite y se abre la puerta, estaremos dispuestos a enfrentar el desafío”.

Adentrándonos en un ejercicio de futurología que cabe como elucubración, aunque con sustento en fabulosos montajes mediáticos de reciente producción (ver “La dictadura perfecta”), no les extrañe si en próximos días o semanas el nombre del caballista casanareño comienza a sonar en muy altos decibeles, sea por un atentado del que “milagrosamente” logra salir ileso, sea porque hace una declaración muy fuerte, obviamente libreteada, que pone a todo el mundo a hablar de él.

Y para que luego no se diga que “se les advirtió, se les recomendó y no hicieron caso”, conviene recordar que hace unos años Alirio Barrera era el único uribista purasangre de los 32 gobernadores de Colombia, elegido en 2015 como candidato exclusivo del CD, sin coaliciones. Allí obtuvo cerca de 85 mil votos, y su única participación en política había sido 15 años atrás como concejal de Aguazul, de donde es oriundo. Coincide con Uribe en que ambos son fogosos caballistas, pero Barrera ostenta una “virtud” adicional, pues pertenece a la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, a la que asiste como fiel creyente. Uribista que se respete es devoto, porque ser devoto da votos.

Otro aspecto coincidente, es en lo de favorecer a parientes suyos durante el ejercicio del poder: se vio en Uribe con las zonas francas para sus hijos, se vio en Alirio Barrera con la poderosa estructura de nepotismo que montó y le permitió poner como sucesor a un cuñado suyo, Salomón Sanabria, esposo de su hermana Cielo y hoy gobernador de Casanare. Por cierto, elegido con una votación final que fue cuestionada por aparente fraude y que provocó una asonada en Yopal.

Hace dos años en columna para El Espectador mostré en detalle el roscograma familiar que impuso Barrera en su gobernación, y aquí no sobra refrescar la memoria.

Apenas llegó al poder hizo elegir como senadora a una prima suya, Amanda Rocío González. Otra prima, Raquel Rubiano Barrera, fue su secretaria personal. Y al esposo de esta, Fernando Cortés, lo nombró técnico en Administración, mientras que una hija de ella (no de ambos) Caroline Linares Rubiano, se desempeñó como auxiliar administrativa de la secretaría de Hacienda. (Ver columna).

Siguiendo con la parentela, Jorge Ojeda Rodríguez fue nombrado asesor de la gobernación, y Albadonia González asesora de Acción Social; los dos ostentan doble título familiar, pues son primos por igual del gobernador Barrera y de Amanda Rocío. Esta última, por su parte, aseguró cuotas parentales propias: Marylin González Parra, prima suya, fue contratista de la secretaría de Planeación, cuyo secretario era Humberto Alirio Martínez, esposo de la senadora Amanda.

Y como favor con favor se paga, la senadora Amanda Rocío González nombró en su UTL a Laura Ximena Barrera Duarte, hija del entonces gobernador Barrera. Esto último él lo justificó en que “está saliendo ya a ser profesional y tiene derecho a una participación dentro de los parámetros de ley. No está inhabilitada para eso”.

Paralelo al nombramiento de parientes consanguíneos, estuvieron los cargos para la familia de la entonces primera dama, mediante el nombramiento de cuatro sobrinos suyos: Natalia Duarte Sanabria en Servicios Generales; Brayan Yesid Corredor Duarte en la secretaría de Educación; Héctor Alexander Corredor Duarte en Enerca y Luna Duarte como funcionaria de la Gobernación. Están además los puestos que le fueron dados a dos primos de su cuñado Salomón Sanabria, hoy gobernador: Doris Alenia Fonseca Sanabria y Fredy Nairo Sanabria Montaña.

En entrevista con El Espectador, el entonces mandatario regional alegaba en su defensa que “somos una familia muy numerosa, (…) no puede ser que por el hecho de yo ser gobernador mis familiares tengan que cortarse las alas, o los parientes de mis familiares, o incluso los amigos de mis familiares. Ellos tienen derecho a trabajar”. (Ver entrevista).

De otro lado, en elogioso artículo de El Tiempo le preguntaban cómo había hecho para sanear las finanzas de Casanare, y respondió que “la clave es administrar el departamento como lo hacía en su finca”. Eso sí, olvidaron preguntarle cómo hizo para haber acrecentado tanto su fortuna personal mientras fue gobernador.

En todo caso, ahí se va entendiendo que si a Alirio Barrera lo eligen presidente, sería un verdadero émulo de su progenitor político: Uribe también regenta a Colombia como si fuera su propia finca.

Post Scriptum. “Alternativa pretendió convertirse en la principal fuente de información y opinión, y eso no se logró porque una inmensa cantidad de gente a la que queríamos llegar no sabe leer y no tenía la capacidad económica para comprar una revista barata. Colombia es un país miserable”. Antonio Caballero en soberbia entrevista de Fabián Herrera para el Magazín Cultural de El Espectador. Paz en su tumba, querido amigo Antonio.

Twitter: @Jorgomezpinilla

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