La prioridad es el empleo

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El país está sometido a fórmulas internacionales que no han sido confrontadas con la realidad. Se espera que el financiamiento por conducto de los déficits fiscales contrarreste la secuela del confinamiento. No se advierte que en condiciones de bajo ahorro y desbalance interno la liquidez fiscal no entra a la economía. No afecta la producción y el empleo. Tan sólo morigera la caída de la demanda. Por eso, los desplomes de la producción y el empleo han resultado muy superiores a los previstos en los tanques del pensamiento y los organismos internacionales.

El país adelantó el confinamiento por razones de salud pública sin justificación científica. El expediente se justificó sobre la base de qué la caída de la economía se contrarrestaría con un déficit de 8.2% del PIB. La reducción del ahorro ocasionada por el confinamiento sería compensada por la ampliación del financiamiento externo que entraría por conducto déficit fiscal. Se configuró un desbalance interno entre el gasto y el producto nacional que impide la entrada de la liquidez a la economía, a tiempo que precipita el desplome de la producción y el disparo del desempleo.

En un principio el Gobierno estimaba la caída del producto en el presente año en 3.2%. En los siguientes meses cuando aparecieron las cifras devastadoras de abril y mayo, se vio que las caídas de la producción y el empleo en el año serían de 10 y 20% respectivamente. El déficit fiscal de 8.2% del PIB no tuvo mayor incidencia para detenerlas.

La historia se repetirá en el próximo año. El ahorro se verá reducido por la baja del ingreso del presente año y la extensión de las ayudas a los sectores más vulnerables. El rebote no será ni la tercera parte de la caída del presente año. En el 2022 el país se encontrará ante una caída del producto sin

precedentes y cuantiosos déficits fiscal y en cuenta corriente. La economía entrará en un estado de retroceso en el crecimiento y la distribución.

Los análisis de los altos círculos se fundamentan en las teorías clásicas del equilibrio. No se advierte que el aumento de la liquidez no entra a la economía mientras persista el desbalance interno. El desbalance interno y al desempleo no se corrigen con déficits fiscales y endeudamiento.

Dentro de la misma concepción, ahora aparece como propuesta salvadora de los países del Euro, la conformación de un gran fondo para financiar a los países damnificados por la crisis. De esa manera, pretenden que sus cuantiosos superávits comerciales sean absorbidos por los déficits de las naciones de menor desarrollo, como sería el caso de América Latina.

La monumental crisis nacional, que tiene su expansión más alarmante en 8 millones de personas expulsadas del mercado laboral, sólo se puede resolver con la eliminación del desbalance interno que la causó. La solución es un cambio drástico en la estructura de comercio internacional para aumentar las exportaciones, reducir las importaciones y elevar la productividad del trabajo y el salario.

La fórmula de mercado de ampliar los déficits en cuenta corriente financiados con crédito externo es la causa de la crisis qué se manifiesta en cuantioso déficit en cuenta corriente y bajo ahorro. Es un estímulo para sustituir el empleo nacional por importaciones y deuda externa. El problema del empleo no es de divisas para adquirir los bienes en el exterior, sino de crear las condiciones para que las empresas tengan la demanda y la estructura productiva adecuadas para aumentar la producción y absorber la mano de obra. En la práctica se consigue con el modelo de balanza de pagos superavitaria.

El país se enfrenta ante un mundo económico convulsionado sin diagnósticos y estrategias explícitas y con proyecciones que se incumplen en forma reiterada. Las soluciones requieren un amplio debate.

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