14 Jul 2022 - 5:30 a. m.

¿Cuántas Colombias?

Leopoldo Villar Borda

Leopoldo Villar Borda

Historia, relaciones internacionales

Cecilia Orozco y Juan Manuel Ospina escribieron recientemente en estas páginas sobre las que ambos llamaron las dos Colombias. Lo hicieron desde orillas políticas opuestas y podría decirse que con sus opiniones llevaron la vocería de las dos partes en las que se dividió el voto de los colombianos en las elecciones del 19 de junio.

Los argumentos de ambos columnistas reforzaron la tesis generalmente aceptada de que la sociedad colombiana se caracteriza por tener dos caras, dos realidades, dos polos que durante mucho tiempo se han ignorado o rechazado mutuamente. Esta visión simplifica la compleja realidad de un país que no tiene una, ni dos sino muchas expresiones culturales, sociales y políticas derivadas de tradiciones y creencias muy diversas.

En el solo plano de la política es muy amplio el abanico de pareceres que abrigamos los colombianos, algunos sobre la base de la educación, la posición social o los intereses económicos, otros por instinto y muchos como consecuencia de sentimientos religiosos fuertemente arraigados. El hecho de que en buena parte de nuestra historia la lucha por el poder se librara entre los bandos liberal y conservador no significa que el país solo estuviera habitado por aquellos que ostentaban esos rótulos.

Durante mucho tiempo el maniqueísmo imperante en Colombia impidió participar en la vida pública a quienes no se identificaban con alguno de los dos partidos tradicionales. Y aunque las transformaciones políticas e institucionales de las últimas décadas condujeron a la virtual extinción de esas colectividades, la tendencia a dividir al país en dos, en buenos y malos según el juicio de cada cual, lleva a borrar del mapa a quienes prefieren adoptar los términos medios. Es lo que acabamos de ver en la campaña presidencial, en la que los defensores del statu quo plantearon el debate como la exclusiva confrontación entre los seguidores de Gustavo Petro y quienes estaban contra él, con el resultado de desaparecer del escenario político a los partidarios del centro.

Es interesante advertir la analogía con el caso de Estados Unidos, donde también se ha ventilado ampliamente el tema de la polarización, agudizada por la irrupción de Donald Trump en la política y su elección a la presidencia en 2016. Allí también se planteó la división del país en dos bandos, ya no solo demócratas y republicanos, sino partidarios y opositores de Trump. Pero los estudios de quienes se interesan por estos temas comienzan a mostrar que esa dicotomía es un mito.

Una investigación realizada hace poco por el Pew Research Center, entidad que realiza sondeos sobre temas políticos y sociales, permitió descubrir una realidad muy distinta. Sus conclusiones mostraron que los estadounidenses no están divididos solamente entre los dos partidos dominantes sino en diversas vertientes dentro de cada uno de ellos. El estudio identificó nueve categorías ideológicas claramente definidas.

Los estadounidenses clasificados en cada categoría tienen ideas distintas sobre el gobierno, la economía, la religión y el papel del país en el mundo. Hay desde conservadores “de fe y bandera”, conservadores no militantes, populistas de derecha y derechistas ambivalentes hasta descontentos indefinidos, izquierdistas trashumantes, demócratas moderados, liberales del establecimiento y progresistas de izquierda.

Si en Colombia se realizara una investigación parecida, lo más probable es que con ella se identificara un número semejante de tendencias ideológicas. Durante la reciente campaña presidencial, El Espectador realizó un ejercicio en esa dirección al ofrecer un test para ayudar a sus lectores a determinar su afinidad con las ideas de alguno de los candidatos. Pasado el tiempo de los militantes liberales y conservadores, seguramente muchos de quienes lo realizaron se llevaron una sorpresa.

Leopoldo Villar Borda

Por Leopoldo Villar Borda

Periodista y corresponsal en Europa
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