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27 Jun 2022 - 5:00 a. m.

Petro: ¿Sin oposición?

Al igual que cualquiera de los gobiernos anteriores, exceptuando el de Duque, el de Petro logra rápidamente mayorías en el Congreso confirmando que el partido mayoritario en Colombia ―en cualquier época― es el partido de gobierno. En un ejercicio de pragmatismo el poder del ejecutivo se hace sentir, pero no es saludable para la democracia que ocurra lo mismo con el poder judicial y los nombramientos que se avecinan en la Corte Constitucional. Tampoco que el desconcierto de la oposición se extienda en el tiempo, como ocurre ahora. Una cosa es unidad y otra cosa unanimismo. En democracia, el sistema político que permitió a Petro ejercer la oposición y acceder al poder, alguien debe controlar con garantías y ejercer contrapesos.

Como van las cosas la gobernabilidad de Petro en el congreso―a la que no puede llamarse acuerdo nacional sino legislativo ― se reduce a su carpintería: asientos en el gabinete y acceso al presupuesto a cambio de respaldo. ¿La mermelada es dañina cuando la consumen los demás y buena cuando se trata de su propio gobierno? Para el petrismo puro la cosa se explica con teoría del supuesto “Bien mayor”. Se trata de conseguir en el Congreso mayorías que le permitan realizar sus reformas “profundas” anunciadas para el primer año de gobierno. Puede ser sorpresivo para quien llegó proponiendo enormes cambios y hasta ahora hace lo mismo que hace poco criticaba, pero se trata de la naturaleza de la política y debemos coincidir que, en todas partes del mundo, mucho más en los gobiernos parlamentarios, ese intercambio es el menú que se sirve cada día.

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