Murdoch vs. Google y Facebook

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La comisión australiana de competencia y consumidor (ACCC) publicó recientemente un borrador de regulación que le impone a las plataformas digitales la obligación de pagar a los medios tradicionales de noticias por la utilización de sus contenidos.

La regulación se impondría inicialmente a Google y a Facebook y obliga a estas plataformas a negociar con los medios un pago por sus contenidos. Si al cabo de tres meses de la correspondiente solicitud no se logra un acuerdo, cada parte debe presentar su oferta final y un árbitro escogerá la más razonable. Los medios noticiosos con posibilidad de someter al proceso de negociación a las plataformas digitales serán escogidos previamente por la autoridad australiana de medios y comunicaciones, en función de la calidad de sus contenidos y el aporte al proceso democrático. Los medios podrán negociar individual o colectivamente, con lo cual se trata de compensar el inmenso poder de mercado de esas plataformas.

No deja de ser una paradoja que News Corp -controlada por Rupert Murdoch- sea hoy uno de los más activos promotores de esa regulación y de medidas más extremas para enfrentar al poder de las plataformas digitales, incluida el desmantelamiento de Google.

Murdoch consolidó un imperio de medios que empezó a construir en Australia, y que poco a poco se extendió alrededor del mundo. En Estados Unidos, como firme aliado de Trump, aún ejerce un poder decisivo en el devenir político de ese país a través del canal Fox News. Con todo, su reino ya empezó a debilitarse frente a los gigantes tecnológicos, como lo demuestra su salida de Sky y de 20th Century Studios.

Este proyecto en Australia al que nos referimos y otras iniciativas que se han promovido en distintos países, tratan de salvar de su desaparición al periodismo de calidad. No es fácil. Las plataformas digitales cambiaron definitivamente el entorno de mercado que financia a las empresas informativas tradicionales y el público se rindió a los encantos de la banalidad e inmediatez de las redes sociales. Se dice que todo hace parte de una revolución económica y cultural, pero, es claro que ningún Estado en el mundo ha logrado encausar sus consecuencias.

@jcgomez_j

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