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24 Apr 2022 - 5:30 a. m.

Avivatos

Invivibles se volvió la República, como en los tiempos del dictador civil Laureano Gómez, por las leguleyadas que despliega este Gobierno, creyendo que con su sartal de excusas y coartadas engaña a la opinión.

Duque y sus ministros, diariamente y por todos los medios de comunicación, intervienen descarada y peligrosamente en política, validos de la impunidad que los protege y del visto bueno que les prodigan la mayoría de esos medios y sus comunicadores de cabecera. Como un jugador con cartas marcadas, Duque sostiene que él no interviene en política sino que expresa su derecho a opinar —entre otras cosas, ignora que no está consagrado en el artículo 28 sino en el 20 de la Constitución— sobre las propuestas de quienes aspiran a sucederlo.

En la Casa de Nari se creen las falacias que ellos mismos acuñan, con las cuales están regando de gasolina el territorio nacional para que el día menos pensado reviente una conflagración. Duque y su cohorte de aduladores contribuyen a la creencia generalizada —no equivocada— de que tendremos elecciones fraudulentas. En efecto, las trampas no solo se han visto por la incompetencia de un registrador tambaleante sino que están a la vista de todos cuando el Gobierno asume que ejerce su libertad de expresión aplastando con toda la fuerza del Estado la opinión disidente de los candidatos que hacen propuestas que no son de recibo en el Consejo de Ministros, hoy convertido en una guarida donde se cocinan el odio y la persecución.

Todo en el Gobierno se ejecuta bajo el mismo talante de ofrecer explicaciones babosas para todo. Para no ir muy lejos, ahora el Tribunal Administrativo de Cundinamarca en una muy sustentada sentencia decretó la nulidad del nombramiento del “héroe del Putumayo”, el ministro de Defensa, Diego Molano, porque se violó la ley que impone la obligación de designar al menos a una tercera parte de mujeres en el gabinete ministerial. El Gobierno alega que después de nombrar a Molano sí completó la cuota de seis mujeres, como si eso purgara la falta de haber desatendido ese deber cuando lo designó. Como esta justicia nuestra siempre es tardía por la congestión en los despachos, cualquier apelación impedirá que tenga que cumplirse oportunamente esta orden y por eso Molano se quedará hasta el 7 de agosto, aprovechando para “lagartear” otro puesto.

Esa es otra manía de este Gobierno embustero. Duque anda remando para que lo nombren como director de una oficina internacional de inmigrantes, haciendo valer las tibias medidas que aquí se tomaron en favor de los venezolanos, que poco han servido. No es el único. El mentiroso consejero presidencial Emilio Archila, luego de haber conspirado contra la paz, ha utilizado su cargo para tomarse por asalto la decanatura de la Facultad de Derecho del Externado, de la que se ausentó por su propia voluntad para rendirles culto al uribismo, a Duque y a su banda de rufianes, desplegando prácticas clientelistas y tergiversando al secretario general de esa universidad.

Otro tanto pasa frente al fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya que, como lo anuncié, sería desastroso para el país. Ahora, a la manera de Maturana, el Gobierno y su abogado Manuel José Cepeda pregonan que ganaron el pleito, cuando nos dieron una muenda histórica porque condenaron a Colombia por violar la soberanía de Nicaragua y no se protegieron los derechos de los raizales sanandresanos. También le están mintiendo a la nación con las resultas de esta tragedia del litigio con Nicaragua.

El fiscal Barbosa no se queda atrás. En ruidosa rueda de prensa cobró el “logro” de haber establecido que el futbolista Freddy Rincón venía conduciendo el vehículo en el que se accidentó. ¡Qué hallazgo!

Solo falta que gane el pérfido Fico, amaestrado ya en el arte de hacerse el bobo con las preguntas difíciles. En efecto, en las puertas de La Picota un exfiscal lo acorraló preguntándole por qué invitó a todos los fiscales de una unidad a Medellín, al Hotel Intercontinental, con todo pagado, luego de que la fiscal Claudia Carrasquilla Emiliani encarcelara a su ex secretario de Seguridad Gustavo Villegas, cuando Fico está mencionado en ese asunto. En cambio, hoy anda propalando, sin pruebas, que desde una cárcel le están montando un complot. ¿Quién le contó?

Dios los cría.

Adenda. De antología la desilusionante fotografía de Duque con todas las magistradas de la Corte Constitucional con la que enterraron los insultos oficiales.

notasdebuhardilla@hotmail.com

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