Soluciones propias para economías disímiles

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El predominio de los organismos internacionales sobre los países se refleja en la recopilación de la información. La información se sintetiza en unos pocos indicadores representantes de todas las economías.

Como si fuera información regular de países con las mismas características y diferencias menores que se atribuyen a factores aleatorios de la naturaleza. La impresión es que todos son iguales por las mismas razones. No se advierte que las soluciones concretas a los países solo se pueden conseguir con diagnósticos propios de las causas de la dolencia y de las formas de superarlas.

De entrada, se observa que las consecuencias de la crisis de la pandemia se presentaron en forma muy distinta. Los mejor librados son los países asiáticos y Estados Unidos, a tiempo que los peor librados son Europa y América Latina.

El mal desempeño de América Latina, y en particular Colombia, obedece al modelo económico de libre mercado que viene de tiempo atrás. La economía colombiana opera en condiciones de bajo ahorro que la torna altamente vulnerable. Las caídas del ahorro, como las del coronavirus, la precipitan en caída libre de la inversión, la producción y el empleo. Por lo demás, está expuesta a un serio conflicto entre el crecimiento económico y la distribución del ingreso. El ahorro se sostiene con salarios por debajo de la productividad del trabajo. En este contexto, la recuperación de la crisis se realiza en forma lenta y con deterioro de la distribución del ingreso.

La verdad es que el retroceso en el crecimiento, la producción y el empleo y el deterioro en la distribución del ingreso son la consecuencia del modelo de libre mercado con salario por debajo de la productividad. Los efectos de la pandemia acentuaron la deficiencia y tienen su manifestación más clara en la reducción de la tasa de ahorro.

En síntesis, Colombia está ante el colapso del modelo económico de libre mercado con salario por debajo de la productividad del trabajo que se impuso en 1990. La reforma tributaria busca la solución con una reducción del salario que agrava el conflicto. El balance interno no se recupera; la reducción del déficit fiscal no alcanza a compensar la deficiencia de ahorro y el déficit en cuenta corriente. La economía queda con un faltante de ahorro que impide la recuperación de la crisis en el presente año. Por lo demás, significa una elevación de la carga tributaria de los grupos medios con salarios cercanos al mínimo, que reduce la participación de los ingresos laborales en el producto nacional; el efecto sobre el coeficiente de Gini no es compensado por las transferencias a los sectores más vulnerables. La economía no alcanzará a recuperar la caída del producto en el presente año y probablemente tampoco en el siguiente, y la distribución del ingreso se verá seriamente deteriorada.

Los hechos se han encargado de demostrar con creces que la economía no tiene el ahorro para recuperar la tendencia histórica del crecimiento, ni compensar el deterioro de la distribución del ingreso. La solución es distinta a la de los países desarrollados, en particular de Estados Unidos, que disponen de ahorros sobrantes.

El modelo de libre mercado con salario por debajo de la productividad no está en capacidad de recuperar el crecimiento histórico y revertir el deterioro de la distribución del ingreso. La alternativa, dictada por las características propias de la economía colombiana y que he presentado en forma insistente, es un cambio de modelo orientado a elevar el ahorro y el salario mediante reformas estructurales en el comercio internacional, la concepción monetaria, la política social de transferencias y la política laboral.

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