Un mejor salario mínimo sí es posible

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La recuperación económica del país tiene dos pilares: abrir la economía con estándares sanitarios rigurosos y ocupar productivamente a millones de mujeres y hombres que hoy transitan entre el desempleo, el rebusque y la inactividad.

Lo primero requiere un mayor compromiso de autoridades nacionales y locales con criterios científicos, así como cultura de autocuidado. Lo segundo tiene un escenario de negociación natural en la Mesa de Concertación de Políticas Salariales que se instalará en pocos días, en la cual participan empresas, trabajadores y Gobierno.

Como la economía está en crisis, reactivarla necesita un mayor crecimiento de las actividades sociales de producción y consumo. Lograrlo implicará más que la actual inercia camuflada de recuperación. Desde que comenzó la emergencia sanitaria han logrado ocuparse 3,6 millones de personas, el 45 % de los cuales son por cuenta propia y dos de cada cinco empleos se crearon en el comercio y la construcción.

Obvio que es una buena noticia que estas personas tengan algún ingreso, pero no será posible recuperar las pérdidas del PIB ni del consumo de los hogares con trabajos precarios, bajos salarios y poca productividad, como los que se generan en estas dos actividades.

La reactivación depende en gran medida de la capacidad empresarial de demandar mano de obra, retomando e incrementando los niveles de producción general del país.

Por eso es necesario insistir y presionar para que las empresas reciban las ayudas que tanto han pedido: préstamos condonables, subsidios a la nómina, protección del comercio desleal y más inversión en bienes públicos para mejorar la competitividad. Ineludiblemente, los recursos tienen que salir del Gobierno. No hay otra opción; no existe plan B.

El presidente de la ANDI propuso usar reservas del Banco de la República para prestarlas al Gobierno, aceptar el préstamo del FMI que es más barato que los del Grupo Aval, y yo le sumo el de perseguir y traer los capitales guardados en caletas fiscales como Panamá. Ojalá Mac Master exponga con fuerza estas ideas en la negociación del salario mínimo; estoy seguro de que las centrales obreras están de acuerdo con él.

La negociación del salario mínimo para 2021 debe comenzar con el mandato de gremios y sindicatos al Gobierno para que este ponga la mayor parte. Salvar a las empresas significa ocupar a millones de personas más, en trabajos bien remunerados, subsidiados por el Gobierno en tiempos de crisis y con recursos obtenidos de deuda favorable e impuestos progresivos.

Por primera vez en muchos años, se abre la oportunidad de que trabajadores y empresarios se pongan de acuerdo en obligar a que el Gobierno cumpla su función.

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