¿Y las mujeres?

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Llevamos varios años consecutivos con pérdidas de empleo y aumentos de desempleo. El deterioro se inició a mediados de 2016, de manera casi imperceptible, a cuentagotas. A finales de 2018 e inicios de 2019 se acentuaron los malos indicadores. Tomaron por sorpresa al Gobierno, que admitió no entender las causas ni tener recetas para mejorarlos. En febrero de 2020, antes de la pandemia, el desempleo alcanzó la cifra más alta para ese mes desde 2011.

Sobre esas realidades frías llegaron la pandemia, las cuarentenas y la crisis económica. Las mujeres han sido mucho más afectadas que los hombres por la crisis. ¿Por qué? Un reciente estudio de varios investigadores de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, explora algunas de sus causas y les pone números a las hipótesis que se habían barajado.

Los hechos: antes de la pandemia, el 40 % de los empleos eran femeninos. La pandemia alcanzó a borrar 4,8 millones de puestos: 52 % de esas pérdidas fueron femeninas. Una porción engrosó las listas de desempleados haciendo que una de cada cuatro mujeres que querían trabajar estuviera sin empleo. Y otra porción muy significativa: 1,9 millones de mujeres, pasó a la población inactiva: no tiene trabajo ni está buscando.

Las causas: había dos hipótesis en la discusión pública. Por un lado, que las mujeres fueron más afectadas porque trabajaban en sectores más golpeados por la crisis económica. Sobre la posibilidad de que los empleos femeninos estuvieran concentrados en sectores que sufrieron más durante la crisis, como el sector de servicios, el estudio encuentra una correlación coherente con esa hipótesis, pero estima que esa no es la razón más importante detrás de la mayor pérdida femenina relativa a la masculina.

Por otro lado está la hipótesis de que el cierre de los jardines infantiles, centros de cuidado y colegios forzaron a muchos padres, especialmente mujeres, a abandonar la fuerza laboral. El estudio nuestra que las pérdidas de empleo femenino se concentran en las madres (de menores de edad) que nos son jefes del hogar. En cambio, entre los hombres la posibilidad de perder el empleo es independiente de si tienen menores de edad a cargo o si son o no los jefes del hogar.

Los números: si analizamos las causas de la mayor caída del empleo femenino relativo al masculino, más de la mitad de ese efecto está explicado por mujeres que tienen menores de edad a cargo y que no son el jefe del hogar, mientras que un 14 % del diferencial está explicado por el sector en el que trabajaban.

Mi lectura: si no hay un cambio radical en la forma en que estamos pensando el 2021, los colegios y jardines operarán a media marcha. El modelo de alternancia propuesto, con los niños yendo de manera esporádica al colegio, no permitirá que sus madres regresen a la fuerza laboral. Para 2022, esas mujeres habrán completado dos años por fuera del mercado laboral y las secuelas sobre esos proyectos de vida y esas carreras serán, para muchas, irreversibles.

@mahofste

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