Por: Armando Montenegro

Venta de Ecopetrol

EN JULIO PASADO EL MINISTRO DE Hacienda propuso la venta de otro paquete de 10% de las acciones de Ecopetrol.

Añadió que los recursos que produjera esta transacción deberían orientarse exclusivamente a financiar la construcción de una serie de obras prioritarias de infraestructura.

La idea era que con la transacción se reuniera una suma de dinero del orden de US$5 mil millones, para complementar los recursos privados que deben financiar grandes concesiones de carreteras en los próximos años.

Desde el punto de vista del gobierno corporativo, la iniciativa también traería varios beneficios. Con la venta de un buen paquete de acciones se reforzaría la presencia de representantes privados en la Junta Directiva y los comités técnicos y financieros de Ecopetrol. Se limitarían así las influencias políticas que infortunadamente todavía se mezclan con los enfoques técnicos en la dirección y la escogencia de las inversiones de la empresa.

La propuesta del Ministro, aunque atractiva y oportuna, se consideró modesta en algunos medios. Algunos señalaron que se podía vender gradualmente hasta el 49% de las acciones de Ecopetrol sin que el Estado perdiera el control de la empresa, un tema que todavía desvela a algunos políticos de corte tradicional. Más audaz fue la recomendación del ex ministro Alberto Carrasquilla de proceder a venderle al sector privado en el corto plazo la totalidad de las acciones de la empresa.

Se esperaba, a primera vista, que la moderada propuesta del Ministro, que no amenazaba el statu quo, fuera aceptada por los distintos jugadores de la política, la burocracia y el sector privado. Se anticipaba que la idea de conseguir más plata para las obras públicas recibiría el apoyo unánime del Ministerio de Transporte, el DNP, el Ministerio de Comercio y la Presidencia de la República; se pensaba que una iniciativa que contribuiría a mejorar la gobernabilidad de la empresa sería apoyada sin reservas por el Ministerio de Minas y la administración de Ecopetrol; se anticipaba que una decisión que aliviaría la estrechez fiscal sería secundada por el DNP y la Presidencia de la República.

Se esperaba, asimismo, que los gremios de los industriales, los agricultores y los exportadores, quienes, con razón, se quejan rutinariamente del enorme atraso del país en materia de infraestructura, hubieran apoyado sin atenuantes la propuesta del Ministro. No pasó nada de esto.

La iniciativa no recibió el respaldo de quienes debieron defenderla. Sufrió, más bien, el rechazo de varios de los funcionarios que, de acuerdo con sus roles normales, debieron apoyarla. Y no hubo más que silencio por parte del sector privado.

Es hora de darle su oportunidad. A medida que pasa el tiempo y salen a flote las debilidades de los recaudos tributarios, es indispensable volver a pensar en la propuesta del ministro Zuluaga. El Gobierno debería tomar la decisión de salir, con firmeza, a vender un paquete de acciones de Ecopetrol, ojalá bastante mayor al 10% del total. Se debería asegurar, eso sí, que los recursos que consiga se manejen mejor que los que han alimentado las obras públicas en los últimos años, con escasos resultados positivos. La discusión del presupuesto general de la Nación, que apenas comienza, es una buena oportunidad para incorporar, por medio de una ley, esta iniciativa a los planes fiscales del Gobierno.

159752

2009-09-05T00:58:06-05:00

column

2009-09-05T00:58:06-05:00

ee-admin

none

Venta de Ecopetrol

18

3460

3478

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Armando Montenegro

Contra la desigualdad inicial

Gobierno banquero

La contrarreforma

Dolarización

James, lejos de sus pretendientes