Por: Felipe Zuleta Lleras

Un fusible llamado Sabas

“ESTOY MUY BERRACO CON USTED… y si lo veo le voy a dar en la cara, marica”, le dijo muy ofuscado el señor Presidente de la República a un fotógrafo de la Casa de Nariño que, supuestamente, había contactado a un delincuente para favorecerlo.

Esa llamada telefónica se filtró a los medios de manera sospechosa y, a pesar del bullicio hecho por el Gobierno porque alguien estaba grabando las conversaciones del doctor Uribe, a los ciudadanos nos quedó la impresión de que era un montaje urdido desde el Gobierno para anticiparse a un escándalo.

Traigo a colación este episodio porque me dicen mis fuentes que hace pocos días se produjo una llamada similar entre el presidente Uribe y el ex ministro Sabas Pretelt, en la que el primer mandatario, también ofuscado, pero sin usar palabras soeces, le preguntaba insistentemente y con ira profunda al embajador Pretelt qué era lo que habían hecho con Yidis Medina y Teodolindo Avendaño.

Es decir, que el Presidente con esa grandilocuente actitud le pone distancia al tema. Después, como por arte de magia, alguien filtrará esa conversación a los medios y muchos quedarán con la sensación de que el señor Presidente desconocía lo que hacían sus funcionarios para lograr su reelección.

Según lo que ha trascendido, la estrategia consiste en carbonizar al ex ministro Sabas Pretelt usándolo como fusible, pues si el doctor Pretelt se va para la cárcel —lo cual podría ocurrir prontamente, de acuerdo con las pruebas que ha encontrado la Corte Suprema— y, simultáneamente, se filtra la llamada que mencionamos, el señor presidente Uribe quedaría a salvo (o al menos eso es lo que creen los estrategas de Palacio).

Ciertamente el Gobierno Nacional está en una sin salida, pues si condenan a Yidis, Teodolindo y sus cómplices, esto pone de manifiesto que necesariamente alguien en el Gobierno también delinquió. Y de acuerdo con la estrategia de defensa que estamos relatando, ese sería el pobre Sabas Pretelt, a quien no me cabe la menor duda van a carbonizar. ¡Así le paga el diablo a quien mejor le sirve!, dice el refrán popular.

Otro punto de la estrategia gubernamental es, por un lado, salvar a como dé lugar al ex secretario general de la Presidencia, doctor Alberto Velásquez, pues si él fuera condenado, eso significaría que el delito llegó al palacio presidencial y muy cerca del despacho del Señor Presidente. Lo mismo sucederá con el ministro Diego Palacio, a quien el doctor Uribe le asignó su abogado de tal manera que este joven se sentirá protegido por el propio Presidente y no hablará ni estando detrás de las rejas.

Tal vez el doctor Sabas Pretelt desconoce que esta estrategia se está desarrollando minuciosamente, por lo que debería presentarse ante la Suprema, negociar con la justicia, contar toda la verdad, que de todas maneras se va a descubrir, como en efecto está pasando, y minimizar su eventual tiempo de reclusión. Por lo demás, no le basta sino llevar la copia de todos los decretos de nombramientos que él y el primer mandatario firmaron después de aprobada la reelección en el Congreso.

De no someterse a la justicia para aclarar su conducta, el ex ministro Pretelt podría pasar en prisión mucho más tiempo con los parlamentarios que le ayudaron a urdir esta reelección ilegal que puso por segunda vez al doctor Álvaro Uribe Vélez en el solio de Bolívar.

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2008-05-24T01:11:02-05:00

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