Por: Iván Mejía Álvarez

¡Fuera políticos!

No se había anunciado todavía la designación de Colombia como sede del Mundial Juvenil, cuando ya el Gobierno le estaba metiendo mano al tema e intentado sacar provecho publicitario adjudicándose méritos en la consecución de la sede.

Pachito blablabla esperaba ser el vocero oficial y contarle al país la buena nueva. La prensa internacional se le adelantó y el Vicepresidente se quedó con el enmochilado.

Pachito no quedó contento y entonces sacó de la galera otro truco, necesitaba sonar, necesitaba ser noticia, pues la candidatura de su primito Juan Manuel lo desvela. El uno anunciando la muerte de Tirofijo y el otro proponiendo la demolición de El Campín y la construcción de un “súper estadio”. De inmediato el Alcalde le recordó al locuaz  Pachito que el estadio no es de la Vicepresidencia sino de Bogotá y que él es quien manda en la capital por ahora y que por lo tanto no habrá demolición del vetusto estadio bogotano .

Como verán, en 48 horas,  los políticos con Pachito a la cabeza, han intentado sacarle réditos a una decisión evidentemente deportiva, donde el gran ganador es Luis Bedoya y su comité ejecutivo que lograron ambientar la candidatura en el comité de la FIFA  para que adjudicaran a Colombia la sede del  Mundial. No faltará el José Obdulio que intente convencer al país de que el gran ganador ha sido el programa de seguridad democrática del presidente Uribe, que ha derrotado el proyecto bolivariano del tropero Chávez.

Algunos hasta intentarán convencer al país que fue por Uribe que la FIFA adjudicó la sede. Esos que ahora  votaron por Colombia fueron tildados de mafiosos hace unos meses por el Presidente cuando negaron la posibilidad del Mundial de mayores. ¿Recuerdan?

Pueda ser que toda esta politiquería alrededor de un hecho deportivo no se convierta en común denominador durante los próximos tres años y que se inicien ya los trabajos pertinentes de adecuación de estadios y modernización de las comunicaciones que solicita la FIFA.

Finalmente, es deplorable que en la propuesta colombiana no se haya incluido a Cúcuta, ciudad fronteriza, con un magnífico estadio de fútbol, al cual no hay que hacerle muchas modificaciones para un torneo como éste y con una buena capacidad organizativa. Todavía hay tiempo para corregir este desaguisado.

Recomendación para Bedoya: no permita que el Mundial Juvenil se convierta en botín oficial de la politiquería y la publicidad del Gobierno.

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