Por: Iván Mejía Álvarez

Mil excusas

Qué pena con don Luis y don Ramón dañarles un poquito, tan sólo un poco, ese momento alegre que están viviendo cuando la Dimayor celebra sus 60 años de vida y el inicio de su primer torneo oficial de fútbol profesional un 15 de agosto.

Qué pena ser tan impertinente en estos momentos en que todo debería ser palabras de elogio, jolgorio, felicitaciones, enhorabuenas y cánticos de alabanza.

Qué pena, pero alguien lo tiene que hacer y esto no se puede quedar en cantos a la bandera o en saludos al general. Don Luis y don Ramón, qué fiasco ha sido esta primera fase de la Copa Colombia, qué desastre, qué cosa inútil, mal planificada, incoherente, larga y tediosa. Pero que conste que todo lo que sucedió se les advirtió, se les dijo, se les pronosticó, pero ustedes, y los señores integrantes de la Asamblea de la Dimayor, no quisieron entender en su momento las admoniciones sobre ese esperpento que salió del estrecho cacumen dirigencial.

Se les notificó que las “copas” se jugaban emparejadas, en partidos de ida y vuelta y que en la primera fase comenzaban 36 y debían pasar 18. Que así se hace en Europa y en otros torneos como la Nissan Suramericana. Pero no hicieron caso y programaron esa insípida, incolora e insabora fase de todos contra todos, por grupos, con 180 partidos, con grandes costos y escasos réditos económicos y deportivos.

Equipos como Santa Fe y Millonarios tuvieron que irse a jugar lejos de El Campín y disputar algunos encuentros en Zipaquirá, porque perdían dinero en cada compromiso. Se les comentó que el interés del público sería muy escaso y así fue. Se advirtió que los equipos pondrían escaso interés en el evento y así fue, pues algunos de los llamados “grandes” jugaron con reservas, fueron castigados por su indolencia y miopía directiva y técnica, por lo que terminaron eliminados, como los dos de Bogotá, Medellín y América.

Para completar, con la repetición de la repetidera de los clásicos regionales, América y Cali van a jugar cinco veces en un mes, lo cual termina degradando la categoría del partido. Esto definitivamente no debe volver a suceder y ojalá la próxima versión sea diferente, porque el gran patrocinador, Postobón, merece algo bien elaborado, más animado y menos cansón.

Qué pena con don Luis y don Ramón dañarles un poquito su alegría por las seis décadas de fútbol profesional, con estas críticas, con algo diferente al sahumerio y la coba. De pronto en el cumpleaños 61 acepten sus errores y aprendan a montar una verdadera Copa Colombia.

 

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