Por: Juan Carlos Gómez

500 millones de amigos

El próximo viernes 1º de octubre se estrenará en las salas de cine de Estados Unidos la película The Social Network, que recrea el origen de Facebook y —sin su autorización— la historia de su principal creador, Mark Zuckerberg, desde cuando era estudiante en la Universidad de Harvard. Los expertos pronostican su nominación a los Premios Oscar y seguramente se convertirá en un éxito de taquilla en el mundo. El libreto fue escrito por Aaron Sorkin, creador de la famosísima y premiada serie de televisión The West Wing. En el cartel promocional de la nueva cinta se lee algo así como “Usted no consigue 500 millones de amigos sin hacer enemigos”, lo cual evidencia que no se trata simplemente de la historia rosa de alguien más que alcanzó el sueño americano. La película, basada en una rigurosa investigación, no deja muy bien parado a Zuckerberg.

Para muchas personas éste —niño genio, nerd informático, experto en latín y griego antiguo— se convirtió en el ciudadano Kane del siglo XXI, amo y señor de un imperio mediático como en su época lo fue el odiado William Hearst, que influyó de manera decisiva y dañina en la sociedad norteamericana durante los primeros años del siglo pasado. Hoy en día Facebook es el espacio donde transcurre y se registra sin pudor la vida de millones de habitantes del planeta, lo cual crea una herramienta de inconmensurable poder.

Como lo observa David Rowan en un artículo publicado en la revista Wired, la política de privacidad de Facebook es laxa y ambigua, lo cual permite que la información personal se convierta en una mercancía que pueden utilizar terceros con fines comerciales. Tal como se los advirtió recientemente el presidente Obama a los estudiantes de una escuela en Virginia: cuidado con lo que cuentan de su vida en Facebook. En el futuro será casi imposible reinventarse; todos le recordarán su pasado y la información podrá ser usada en su contra. Compañeros de trabajo, empleadores, compañías de seguros, entidades financieras, tendrán la prueba reina acerca de actos de su vida personal y de pecadillos de juventud que usted reveló, porque se sentía “entre amigos”. Mucho cuidado.

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