Por: Mario Morales

El deporte nacional

A DESPECHO DE LA FAMOSA FRASE DE Cochise, el deporte nacional no es la envidia sino el tiro al blanco. El ejercicio de la política, la legislación y el de un sector de la prensa parece reducido a ofrecerle carne de cañón a esta sociedad despiadada, como con acierto la califica Íngrid Betancourt.

Esos blancos son móviles y reciclables como lo saben la misma Íngrid, Piedad Córdoba, los opositores políticos, los borrachos que causan accidentes y por estos días los jóvenes y adolescentes que en vez de estar en el paredón, debían ser parte del jurado que condene a los responsables de sus destinitos fatales, como escribiría Andrés Caicedo.

La cruzada que sigue buscando el ahogado río arriba, está encabezada por quienes buscan disminuir la edad de judicialización de los jóvenes, prohibición de acceso a las redes sociales a menores de 14 años, ocultamiento de portadas con hechos de sangre o sexo (proyecto, por fortuna, hundido) y el incremento del pie de fuerza en sectores de riesgo en Medellín y Bogotá, para poner en cintura a los impúberes y adolescentes “responsables de la violencia urbana”.

Forman parte de un falso moralismo repartidor de culpas y de sanciones, en el que se inscribe la ética pragmática del condón y de la píldora del día después, arquetipos de un espíritu de soluciones de fuerza, disfrazado de camino más corto y “más fácil”.

Esas “políticas” siguen las trazas de estrategias evasivas que tienen calado en el espíritu vindicativo de nuestra sociedad que no se mueve por compasión, sino por venganza, como lo prueba el unanimismo que pide la implantación de la pena de muerte o el incremento de condenas carcelarias. Es decir, el Estado policivo y punitivo; sediento de leyes no de justicia.

Nada de eso es ajeno al inveterado modo de pensar de nuestros creativos dirigentes que siguen jugando al póquer con las cuatro cartas de siempre: aumento de pie de fuerza, del monto de las recompensas, de las penas y sanciones y del número de reformas, aún si se caen, como pasó con la de la justicia. ¿Habrá efecto dominó?

Mientras, los demás aupando nuevos blancos, para una sociedad concebida para el castigo, no para la educación y menos para la libertad.

www.mariomorales.info y en twitter @marioemorales

 

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