Sí a mi vida por una generación consciente

hace 32 mins
Por: Mauricio Botero Caicedo

Sancocho antiuribista

ANTECEDENTES: DE ACUERDO CON El Tiempo (mayo 18/08), el presidente del Polo y el director del Partido Liberal se reunieron para trazar un camino que evite la reelección de Uribe y los pueda conducir como aliados a las elecciones presidenciales de 2010.

¿Será que se está cocinando —bajo la dirección culinaria de las respectivas cabezas de estos partidos— un sancocho antiuribista, sancocho trifásico que se pretende embutir a la abrumadora mayoría de los colombianos que respaldan la gestión de Álvaro Uribe? ¿Será que los ilustres cocineros pretenden impulsar una Constituyente que incorpore los anhelos de la izquierda carnívora, asegurando de paso el desmonte de todos y cada uno de los logros en el campo económico, social y de seguridad del actual gobierno?

Como servicio público, anticipo una posible receta de dicho sancocho trifásico:

 Ingredientes:

- Viudos de pescado y del poder

- Pichones y alas de pollo

- Mamertos trasnochados

- Neoliberales vergonzantes

- Populistas agridulces

- Izquierdistas vegetarianos y carnívoros

- Despistados, petimetres y correveidiles

- Lentejas y lentejos

- Ambiciosos, leguleyos y chupatintas

- Remolachas y aderezos rojos variados

Preparación:

1. En un caldo de envidias colectivas, se ponen a cocinar los viudos del poder y los populistas agridulces, espolvoreados con un ramillete de izquierdistas, tanto vegetarianos como carnívoros.

2. Se pelan los neoliberales vergonzantes dejándoles la cola y quitándoles la vena de libre mercado, bajo un chorro de agua fría del Polo.

3. Se pone en remojo un rebaño de pichones bolivarianos alineados con la retórica infantil del camarada Hugo Chávez. Una vez apelmazados, se almibaran con petrodólares y se les quita la pelusa que traen. Se rocían con salsa negra. (Nota: la salsa negra se obtiene exprimiendo a Piedad).

4. Se cocina el brebaje a fuego lento durante tres meses hasta que el sancocho espese un poco. A medida que los principios y las ideas estén blandos, se van sacando para que no se deshagan en un mar de babas, de pasiones políticas y de apetito por el botín burocrático.

5. Se sigue revolviendo el caldo en un fogón de carbón de palo girando vigorosamente a la izquierda, agregando simultáneamente ambiciosos despechados y uno que otro oportunista despistado. Se pone a concentrar el sancocho tapándolo con papel de aluminio o de la Voz Proletaria. La ambición de poder generalizada terminará de cocinar los ingredientes crudos recién puestos.

6. Se ralla o se pasa por la licuadora, con más agua del Polo, la pulpa de los marxistas disfrazados de sindicalistas. Se exprime el jugo hasta completar la cantidad de resentimientos necesarios. Se añaden gotas amargas y las alas de los pollos (La izquierda, por supuesto).

7. Se hace, aparte, un guiso de codicias proletarias con los mentecatos y uno que otro intelectual de medio pelo. Una vez mezclados los anteriores ingredientes, se bañan con el aliño que quedó en la vasija, colándolo y poniéndole más populismo antes de meterlo al horno calentado previamente.

8. En una sartén separada se sofríe un manojo de mamertos trasnochados y un atado de ambientalistas verdiamarillos, mezclados con una recua de majaderos y de lentejos, para darle al sancocho trifásico el tono rojizo que tanto enloquece a la izquierda europea.

9. Al momento de servir se le complementa el adorno con comentaristas avinagrados, previamente escurridos de cualquier idea objetiva. Es importante que se elimine, en una coladera tejida con pasiones y rencores, todo lo sustantivo y sustancioso. Como punto final se baña por encima con la mala leche en polvo de los ex guerrilleros vestidos de civiles que en la actualidad ejerzan de congresistas.

 

Nota: La anterior receta no tiene ni huevos, ni hígados, como tampoco los tienen la mayoría de los ingredientes.

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Sancocho antiuribista

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