Claudia López anuncia 'pico y género' en Bogotá: días pares salen las mujeres e impares los hombres

hace 3 horas
Por: Mauricio Botero Caicedo

Bananeros y corteros

ALGÚN DÍA UN ANALISTA DEBERÍA plasmar una sentencia en los siguientes términos: “Quienes no investigan sus fuentes, están condenados a hacer gala de su ignorancia”.

Se trae a colación la anterior observación para señalar que el encabezamiento y el final del reciente artículo de la senadora Cecilia López (“Bananeros y corteros de caña: ¿la historia se repite?” Portafolio, nov. 7/08) contiene, entre muchos, un grave error, error que se repite nuevamente al cierre del artículo. El encabezamiento reza: “Lo dijo Karl Marx hace mucho más de un siglo: ‘Quien no conoce la historia está condenado a repetirla’ ”. Es oportuno recordarle a la senadora que esa frase no la dijo Karl Marx sino George Santayana, un filósofo de origen español. La sentencia concreta de Santayana dice:  “Aquellos que no recuerdan el pasado, están condenados a repetirlo”.

Adicionalmente dicha columna contiene una serie de imprecisiones que considero prudente refutar:  Por un lado, la Senadora afirma: “Estos trabajadores llevan un buen tiempo exigiéndoles a los ingenios que los vinculen directamente a sus nóminas y no por intermedio de las Cooperativas de Trabajo Asociado (CTA’s) que no ofrecen servicios, sino que ejercen lo supuestamente prohibido, la intermediación laboral”. A la Senadora se le debe recordar que el 90% de los corteros sólo ha trabajado en Cooperativas de Corte, o sea que no pueden exigir que los vuelvan a contratar, cuando la realidad es que nunca estuvieron contratados. Por otra parte, las Cooperativas (que no son un invento colombiano y que han sido avaladas como modelo de contratación por la OIT) prestan un servicio tal como lo describe la Ley. La furia de los sindicalistas en contra de las CTA’s radica en que sus afiliados no se pueden sindicalizar.

La Senadora prosigue: “…por eso el movimiento reivindicativo presentó un pliego de 20 puntos a Asocaña”. Es posible que la Senadora no tenga conocimiento que Asocaña es un gremio y no una empresa. No siendo parte, difícilmente pueden responder a un pliego. Tan peregrina petición es el equivalente a que en una huelga de una empresa de cemento, el pliego se le presente es a la ANDI.

La ocasional columnista añade: “Los corteros tienen los peores sueldos y no tienen ningún tipo de prima o bonificación, tienen que asumir su seguridad social, herramientas, transporte, aportes sociales y costos de administración de las cooperativas de las cuales hacen parte.” La firma internacional de auditoria Deloitte & Touche verificó que a todos los afiliados se les paga lo pactado en los contratos que incluyen todos los ítems arriba señalados. En promedio en el 2007 los corteros han ganado 1,8 veces el salario mínimo. Los que ganan menos, es que trabajan menos.

La Senadora protesta porque se ha tratado de estigmatizar a los miembros del Congreso que tomaron la causa de los corteros como suya. Cabe recordarle a la Congresista las palabras de Monseñor Abraham Escudero, Obispo de Palmira, en su carta de renuncia a seguir participando en un montaje: “He tenido oportunidad de compartir con ‘asesores’ que participan activamente en la discusión y que además de opinar y asesorar, como sería su función, terminan decidiendo e imponiendo sus criterios”. La verdad es que los padres de la patria que supuestamente fueron a defender protestas sociales legítimas, lo que en realidad querían era imponer una agenda política para su propio beneficio.

Clare Boothe Luce afirmaba: “Ninguna buena acción permanece impune”. Los ingenios —que postergaron la mecanización de la cosecha en aras de mitigar sus efectos sobre el desempleo rural— están pagando su candor. El cortar caña no es un trabajo de esclavos, pero es una dura actividad que inexorablemente tendrá que ser mecanizada.

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2008-11-15T22:00:00-05:00

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Bananeros y corteros

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