Por: Patricia Lara Salive

Hay que creer para ver

-Santo Tomás estaba equivocado,- decía mi querido compadre Yiyo García Márquez (q.e.p.d).  -No hay que ver para creer, sino creer para ver-, repetía con frecuencia. ¡Cómo he recordado en estos días esa sabia afirmación suya!

No es sino pensar en lo que ha pasado en Colombia en los últimos días:

1). La Corte Suprema de Justicia involucró en las pesquisas sobre para política a los principales aliados del Presidente: la Presidenta del Congreso, Nancy Patricia Gutiérrez, el Presidente del Partido de la U (u de uribista), Carlos García, y el primo y gran cuate de don Álvaro, el Senador Mario Uribe, quien fue capturado por la Fiscalía luego de que Costa Rica le negó el asilo. Con ello se completa casi la tercera parte del Congreso involucrada en el lío.

2). La ex representante a la Cámara, Yidis Medina, cuyo voto en favor de la modificación del articulito de la Constitución que le dio paso a la reelección del Presidente fue decisivo, acabó en la cárcel por haberse auto inculpado de cohecho, al afirmar que el gobierno le ofreció prebendas burocráticas a cambio de que votara como él quería.  Sin embargo, los altos funcionarios señalados por ella como su contraparte en ese delito, por ahora siguen tan campantes.

3). Durante su indagatoria, Yidis Medina aportó pruebas que, según la revista Cambio, “podrían confirmar que se configuró el delito de cohecho”: entregó las colillas de consignaciones en efectivo por 200 millones de pesos depositadas en la cuenta del ex representante Teodolindo Avendaño quien, según ella, recibió ese dinero de contratistas del gobierno como pago por su ausencia de la sesión de la Comisión Primera de la Cámara donde se estudió la reelección en último debate. Con esa ausencia, y con el voto de Yidis, el gobierno logró completar los votos necesarios para que se aprobara la reforma.

Si en Macondo reinara la lógica de Santo Tomás, uno solo de esos acontecimientos hubiera sido suficiente para volver añicos la popularidad de Uribe y para llevarlo a renunciar, como la semana pasada le solicitó que lo hiciera el ex alcalde Antanas Mockus. Pero como la que reina es la lógica de Yiyo, otro es el cantar.

Según una muestra de 500 encuestas tomadas por el Centro Nacional de Consultoría el 29 de abril en Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla y Bucaramanga, el 64.3% de los colombianos no cree en las afirmaciones de Yidis Medina, y sólo cree en ellas el 35.7%. Y según otra encuesta realizada a mil personas en todo el país por esa misma empresa, más o menos los mismos compatriotas que no le creen a Yidis son partidarios de la reelección de Uribe: 66% de los colombianos quiere que él sea el Presidente de la Patria hasta el 2.014, y sólo 34% afirma que no desea otra reelección. Y otro dato aún más sorprendente: la clase que ve con mejores ojos su reelección es la baja (69% de sus miembros dicen ser partidarios de ella). Y quienes más la desean son las mujeres (72%).

¡Sí, definitivamente, es verdad que no hay que ver para creer, sino creer para ver! Por eso es que aquí, aun cuando estamos en plena hecatombe, no se tambalea la popularidad del Presidente.

 

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