Por: Ramiro Bejarano Guzmán

La terna abortada

A PESAR DE LA TOZUDA INSISTENCIA del Gobierno, hace bien la Corte absteniéndose de nombrar como Fiscal a uno de los ternados por Uribe. Una cosa es abstenerse, que es el ejercicio de un derecho, y otra negarse, que es el incumplimiento de un deber.

La Corte pidió a Uribe pronunciarse sobre los reparos públicos a sus tres candidatos. Fue una forma suave de hacerle saber que había inquietudes con su trío. No era para menos. A Juan Ángel Palacios, le llovieron cargos de corrupción. A Camilo Ospina, le recordaron su autoría de la Directiva Ministerial 029 de 2005, a la que se le atribuyen los “falsos positivos”, y como si eso no fuese suficiente, el esmeraldero Víctor Carranza pagó una costosa página para defenderlo en los grandes periódicos. Y con Virginia Uribe, bastó oírla doce minutos, para que ni ella misma crea en su improvisada candidatura.

Con la arrogancia de siempre, Uribe no contestó, pero sí pidió una cita con los magistrados, a la cual tuvo el arrojo de presentarse con la banda investigada por conspirar en asocio de alias Job contra esa misma corporación. Tampoco en esa ocasión Uribe prestó atención a lo que entonces era solo una inquietud.

¿Qué pretendía Uribe? Darle otro portazo a la Corte, y además obligarla a ejercer una función en contra de la ley y atropellando las convicciones íntimas de los magistrados, que con razones fundadas no creen en la terna. Quién ha dicho que la objeción de conciencia prevista en el artículo 18 de la Constitución, en virtud de la cual nadie está “obligado a actuar contra su conciencia”, no cobija a los magistrados.

Nombrar Fiscal no es una decisión unilateral de Uribe, de las que toma en “El Ubérrimo”, sino un acto complejo que supone la participación de dos poderes, sin que uno aplaste al otro.

A esos aplaudidores del régimen que andan pidiendo que incineren de nuevo a los magistrados por no doblegarse, hay que recordarles que también es responsabilidad de la Corte acertar en el nombramiento del Fiscal.

Escoger Fiscal General no es igual a que José Obdulio convierta en columnista del periódico del grupo Planeta, al otrora subalterno de Mario Uribe en el Senado, para que promueva el referendo reeleccionista. Si la idea hubiese sido que lo que propusiere el Gobierno tuviese que ser obedecido por la Corte, la Constitución del 91 sencillamente habría previsto que el Fiscal fuese nombrado sólo por el Presidente. Si así no se previó, eso sólo significa que la Corte no puede ser un simple convidado de piedra.

Hay que apoyar sin vacilaciones el enhiesto rechazo de la Corte al remedo de terna con la que el Gobierno pretende tomarse por asalto la Fiscalía y de paso consolidar su asfixiante tiranía.

Y a todas estas, ¿cuál es la dignidad de esos candidatos a Fiscal que después de todo no renuncian?

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Adenda No 1.- Qué curioso que después de las columnas y comentarios radiales del “Héroe de Invercolsa”, Fernando Londoño, en favor de los sindicados por los desaparecidos en el holocausto del Palacio de Justicia, la Procuraduría haya cambiado al procurador que había pedido acusar al Coronel (r) Plazas Vega, por uno que llegó a pedir su absolución. Ese es el reino siniestro del ibídem “Absolvedor” Alejandro Ordóñez.

Adenda No 2.- El presidente de la Corte Constitucional respondió negativamente mi solicitud para que la escogencia del magistrado ponente del juicio del referendo se hiciese ante los ojos de la nación, con la resbalosa excusa de que se trata de un acto reservado. Mal arranque.

 Adenda No 3.- La salida masiva de funcionarios honestos para reemplazarlos por gentes de menor cuantía hace temer que algo perverso se sigue cocinando en la UIAF. ¿ Será verdad que han “maquillado” los registros de entradas y salidas de visitantes del DAS?

 

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