Por: Ramiro Bejarano Guzmán

“Ordóñeze” del miedo

SON MUCHAS LAS RAZONES PARA QUE Alejandro Ordoñez (AO) no pueda ser un buen Procurador. Bastaría recordar que es sectario miembro de la congregación Legionarios de Cristo; que denunció al director de SOHO por publicar la foto de una modelo desnuda, que simuló la última cena; que como presidente del Consejo de Estado cambió el cuadro de Santander por el de un crucifijo; que le envió cartas al Cardenal Rubiano, indignas en un magistrado, justificando el fallo que privó de investidura al “Niño Dios”, Luis Alfonso Hoyos, consentido del prelado católico. Con esas señales podrían cerrarle el paso a alguien hasta para un cargo de menor importancia, pero hay más datos.

El liderazgo que AO ejerció en el Consejo de Estado, para salvar la investidura de un parlamentario, por un supuesto conflicto de intereses por firmar el “Pacto de Ralito” con varios paramilitares, indica la suerte que correrían el paramilitarismo y los conceptos del ministerio público sobre los juicios de la parapolítica. Con sobrada razón el valiente magistrado Marco Velilla, al salvar su voto, expresó que AO “en un lenguaje contundente, sostuvo, en otro asunto similar, una posición diametralmente opuesta”. La sentencia de marras también fue firmada por otros respetables Consejeros de Estado, pero la diferencia es que AO además de que inexplicablemente cambió de criterio, y de que sería el futuro Procurador, anda cerca de los políticos, entre otros del hoy detenido ex Senador Ciro Ramírez, o Luis Humberto Gómez Gallo, capturado al salir de su casa, después de una reunión con cacaos godos.

Con la participación de AO fueron rehabilitados los Generales Mauricio Santoyo y Jesús Arias Cabrales, destituidos por la Procuraduría, el primero por interceptaciones ilegales en Antioquia, y el segundo por la hecatombe del Palacio de Justicia.

El sello cavernario de AO se ve en decisiones adversas a los trabajadores, concubinos y homosexuales, a quienes considera herejes, porque rinde culto a sus pasiones religiosas, antes que a la ley. 

Aquellos funcionarios de la Procuraduría que viven en unión libre, harían bien en apresurarse a disolverlas, ocultarlas o legalizarlas con el sacramento del matrimonio, porque aquellos que estén en “pecado mortal” serán echados. Que se cuiden también los homosexuales, porque vivirán su “régimen del terror”, al igual que los funcionarios que aborten. Este será un Procurador excluyente, donde sólo tendrán cabida quienes profesen su credo.

Por algo AO escribió el panfleto “Hacia el libre desarrollo de la animalidad”, del que podría decirse, parodiando el criterio de Oscar Wilde sobre “El sacerdote y el acólito”, que más que una historia inmoral “era peor que eso, estaba mal escrita”.

Fogoso enemigo de la tutela contra providencias judiciales, desde la Procuraduría de AO estarán amenazados los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Los defensores de AO minimizan el peligro que él entraña para la democracia, diciendo que apenas es un rezandero recalcitrante. Lo dicen para no ofender al nuevo Procurador, a quien por supuesto le temen, porque es hombre de odios y represalias, pero de paso para lucrarse de la futura Procuraduría.

Ese es el hombre que los liberales, el Polo y los espíritus tolerantes pretenden ungir como Procurador. Que la historia les cobre semejante atrevimiento.

Adenda. Hace bien Uribe en dejar conocer sus declaraciones de renta y las de su esposa e hijos, pero mejor si publica las de las sociedades donde tienen acciones, entre otras, C.I Salvarte Ltda, Residuos Ecoeficiencia S.A; o vínculos, como Achlys Investments Corp.

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