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hace 4 horas
Por: Salomón Kalmanovitz

La Reserva Federal quema sus cartuchos

Es notoria la admisión de impotencia por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos al reducir su tasa de interés nuevamente frente a un problema que no es de liquidez sino de insolvencia generalizada. La reducción fue menor a la esperada por el mercado, dando así una pequeña muestra de preocupación por su creciente inflación.

El problema se originó en las políticas monetarias ultralaxas de Greenspan para salvar una crisis accionaria que desembocó en la enorme crisis hipotecaria que los agobia. Jim Rogers, socio de George Soros, advirtió que “ningún país en el mundo ha podido salir de una recesión por medio del envilecimiento de su moneda… que significa al final una recesión más profunda”.

La mayor emisión de dólares tiene la perversa consecuencia, entre muchas otras, de dirigir los nuevos fondos a los mercados de futuro de las materias primas, fomentando la inflación mundial y la del propio Estados Unidos. Es la política del perro que se muerde la cola y gira cada vez más rápido. La devaluación del dólar, a su vez, es una política de raparle al vecino los mercados, lo que invita a retaliaciones.

Son cuestionables las intervenciones de la Reserva Federal al ofrecer préstamos en efectivo “respaldados” por los títulos hipotecarios envenenados. Más aún lo es actuar a favor de J. P. Morgan para que comprara al quebrado gigante de banca de inversión Bearn Sterns a precio de huevo, financiándole además con tasa de interés negativa. Estas acciones generan serios reparos a la discrecionalidad, favoritismo y discriminación en las decisiones de una institución que debía estar por encima de los intereses particulares. Se trata, de nuevo para Rogers, “de un socialismo para los ricos” en el que se pierde el principio de que los que asumen riesgos deben pagar sus consecuencias.

Lo cierto es que con una tasa de interés de 2,25% (-2% real) que fijara en su reunión del martes pasado, se agotan las medidas de que dispone la Reserva Federal para contrarrestar una recesión cuya cura está en liquidar los excesos de inventarios de viviendas y oficinas y depurar los balances de los bancos afectados por la morosidad de sus clientes, y no en aumentar de manera desmedida la liquidez.

Al tiempo que Bernanke comenzaba a reducir las tasas del Emisor, le solicitaba al gobierno que actuara en la misma dirección, reconociendo la limitada capacidad de la política monetaria de cambiar el curso de una espiral de insolvencia que ya ha castigado el capital de numerosos bancos. Éste actuó rápidamente haciendo una reducción de impuestos, cuyos cheques ya le comenzaron a llegar a los ciudadanos. A pesar de que el secretario del Tesoro no está en la junta de la FED, sí hay una notable coordinación.

Por comparación, el Emisor colombiano no logra que la política fiscal se haga en la misma dirección contraccionista que requiere el recalentamiento de la economía colombiana y lo que hace termina siendo perforado por el Ministerio de Hacienda y por la política comercial frente a los alimentos. Un pequeño triunfo de los técnicos que criticamos esa política ha sido la medida anunciada la semana pasada de arancel 0 por 6 meses para las materias primas no elaboradas en el país (¿por qué no para todas?) y una ampliación de la cuota de maíz amarillo con arancel también de 0, que es la materia prima de la avicultura y que nos entregará huevo y pollo menos caros.

Para el Banco de la República la mayor devaluación del dólar es contraccionista en dos sentidos: pone presión hacia abajo en los precios de los bienes transables (que tienen componente importado, compiten con las importaciones o se pueden exportar) ayudando a reducir la inflación y hace disminuir los ingresos y la demanda de los exportadores y de quienes reciben remesas del exterior. Con una tasa de intervención de 9,75% (3,60% real) el Emisor tiene muchos cartuchos para enfrentar el incierto futuro de mejor manera.

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2008-03-19T20:28:05-05:00

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La Reserva Federal quema sus cartuchos

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