Por: Hernán González Rodríguez

Avalancha de dólares

El Fondo Monetario Internacional le acaba de recomendar tres cosas a la economía colombiana, a saber...

El Fondo Monetario Internacional le acaba de recomendar tres cosas a la economía colombiana, a saber: 1. No comprar dólares en forma masiva, porque esto puede presionar la inflación y revaluar el peso. 2. No aplicar controles a la entrada de dólares para evitar la revaluación del peso, porque un estudio de 100 casos en el mundo demuestra la inutilidad de tales controles. 3. Que el Gobierno gaste y se endeude menos como una verdadera contribución para detener el dólar barato.

No es claro que comprar o recoger dólares en el mercado o impedir que ingresen o se oferten, puedan revaluar o apreciar el peso. El sentido común nos señala exactamente lo contrario. "Los países con tasas de cambio flotantes son soberanos para defender y desarrollar su sector productivo, por medio de las intervenciones o ajustes de pormenor y transitorios de su tasas".

Salvo la última recomendación, no comparto ninguna de las otras dos. En una proyección de este columnista sobre las fuentes y los usos de dólares de Colombia para el 2007, con base en las cifras del primer semestre publicadas hace poco por el periódico El Tiempo, proyecto fuentes o ingresos de dólares por 55.000 millones y usos o egresos por 49.000 millones.

Las fuentes en millones de dólares en 2007 son las siguientes: Exportaciones, 26.000. Desembolsos de nuevos préstamos oficiales por inoportunos 8.000 y 5.600 de nueva deuda para el sector privado, en total son 13.600. Inversión extranjera, 8.200. Remesas de los trabajadores, 4.000. Ingresos sospechosos, 1.200. Margen para imprevistos, 2.000. Total de la fuentes: 55.000 millones de dólares.

Los usos en millones de dólares en 2007 son los siguientes: Importaciones, 28.000. Giros de matrices a multinacionales 5.600. Intereses de la deuda externa tanto pública como privada, 3.200 millones. Amortización a capital de la deuda privada, 2.600. Amortización a capital de la deuda oficial, 3.800 millones. Las benéficas compras de dólares del Emisor, 4.800 millones. Margen para imprevistos, 1.000. Total de los usos: 49.000 millones de dólares.

La resta de las fuentes menos los usos arroja 6.000 millones de dólares que acrecientan la oferta sobre la demanda y revalúan el peso. Esta modesta diferencia es manejable. El autor de esta nota concuerda con la propuesta del ex ministro José Antonio Ocampo, quien afirma que "cada vez estoy más convencido de que el país debe tener un sistema de cambio asimétrico, con un piso mínimo para el dólar y dejarlo flotar hacia arriba sin techo... y frenar el ingreso de capitales de corto plazo". Ocampo debería ser nuestro ministro de Hacienda.

Algo positivo, si el Emisor no hubiera adquirido los 4.800 millones aludidos la apreciación del peso habría sido todavía más destructora. Algo negativo, la inflación no se habría atizado muy seguramente si el Emisor no hubiera incrementado la base monetaria durante los tres años anteriores a 2007 a niveles exagerados y superiores al 20 por ciento por año. ¡Duplicaron tal base en tres años!

Un país cuyo PIB se aproximará este año a los 120.000 millones de dólares debería perfectamente poder emitir una cifra cercana al crecimiento porcentual del PIB, digamos un 7 por ciento, para comprar dólares. El 7 por ciento de estos 120.000 son 8.400 millones de dólares. Una emisión de esta magnitud no debería tener efectos inflacionarios, mientras la base monetaria no se encuentre a punto de rebosar, mientras comprar dólares no resulte ser la gota de agua que rebose el vaso. Despiertan sospechas profundas ciertas recomendaciones absurdas del FMI.

 

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