Por: Cartas de los lectores

Combates por la Historia

La noticia educativa en Colombia que cerró el año 2017 fue que la Historia, sí, con mayúscula, volverá a ser impartida en los colegios de este país como asignatura independiente después de la nefasta resolución expedida por el gobierno de César Gaviria por allá en los oscuros años de 1990-1994.

¡Cuánta falta le hace a esta sociedad dicha asignatura! Es un paso importante para cristalizar las generaciones de historiadores que vienen educándose en la más alta calidad en las universidades tanto colombianas, como extranjeras. Porque si usted, querido lector, da un paseo por los programas ofrecidos por la mayoría de universidades del país, se dará cuenta de que no falta Historia en sus programas educativos.

La importancia de volver a dictar clases de Historia en los colegios es más que evidente. Marc Bloch, reconocido historiador, dijo una vez que “la incomprensión del presente nace fatalmente de la ignorancia del pasado”, y es aquella ignorancia del pasado lo que nos ha afectado como sociedad para que sigamos cometiendo los mismos errores que, como república, hemos hecho una y otra vez.

Pero quedan muchas preguntas en el aire con esta última ley: ¿cómo se impartirán esas clases de Historia?; si no se puede afectar la intensidad horaria de Matemáticas, Lenguaje y Ciencia, ¿cuáles serían las horas idóneas para la enseñanza de la Historia?; ¿se contratarán egresados de las carreras de Historia del país?, o ¿los colegios se pasarán por la faja la ley y cualquier licenciado en ciencias sociales seguirá impartiendo dichas clases? No es muy clara la ley en estos asuntos, bastante ambigua al situar la importancia de la Historia como deber y derecho de cada ciudadano colombiano después de casi 25 años sin aparecer en las aulas, y en la memoria de los niños y jóvenes de este país.

No está de más decir que hay un reto para cualquier historiador y es el tipo de narración que se utiliza actualmente por los científicos sociales. Para nadie es un secreto lo carrasposos que pueden llegar a ser los textos que priman en las bases de datos de las revistas indexadas por Colciencias. Tratar de acercar aquella Historia académica a las personas que no tienen una formación universitaria debe ser una cuestión primordial para la difusión de esos textos que se quedan sólo en los anaqueles de las bibliotecas y en los pasillos de las universidades. Hacerles comprender a muchos historiadores que la narración es igual de importante en sus procesos de investigación, pues solo así se podrá llegar a una audiencia más amplia.

Todavía quedan muchos esfuerzos por hacer en estos combates por la Historia. Las facultades de Historia del país, y las distintas asociaciones de Historia de los departamentos, así como la experiencia ciudadana, serán de vital importancia para la conformación de un corpus coherente con las necesidades actuales del país. Esperemos que sea un paso hacia adelante en esta sociedad que lucha por recuperar su memoria histórica de quienes abogan por tergiversarla.

Bryan Alcázar Marenco. Historiador.

 

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