Por: Hernán González Rodríguez

Comercio con Chávez

Según el propio Chávez, Colombia le vende a Venezuela unos 6.100 millones de dólares por año, cifra ésta que representa un elevado 19 por ciento de los 32.000 millones de dólares que exportará Colombia en 2009, en tanto que tan sólo les compramos a los venezolanos insignificantes 1.100 millones de dólares anuales.

En Venezuela funcionan unas 300 empresas colombianas. La revista Semana afirma que el 25 por ciento de los ingresos de tales empresas proviene de sus ventas en Venezuela. Salvo Monómeros Colombo-Venezolanos, existen muy pocas firmas venezolanas, aun cuando algunas pequeñas empresas se han trasladado a Colombia recientemente, huyendo del Socialismo del Siglo Veintiuno.

Este desequilibrio le permite a uno pensar sin mayor análisis que para Chávez -no para el pueblo venezolano- resultaría muy sencillo prescindir de nosotros y embargar nuestras empresas. Pero en la práctica esto no parece ser tan simple, porque muchos de los productos que nos compran son alimentos básicos, como huevos y carne. La revista Semana estima que el 45% de los ingredientes del desayuno de un venezolano proviene de Colombia.

La devaluación real y reciente del bolívar de 2.150 a 7.000 por dólar paralelo u oficial, ha incrementado los precios de venta de los productos importados por Chávez en más del 150 por ciento. No parece prudente sumarle a esta devaluación un desabastecimiento.

Pero la verdad es que si se proponen los chavistas desplazarnos, pueden lograrlo y lo alcanzarán lentamente. No creo en los cierres intempestivos. Pero nosotros deberíamos establecer un plan para reemplazar, también lentamente, nuestras exportaciones para Venezuela.

Parte fundamental de este plan estribaría en dotar a los empresarios de una tasa de cambio con un piso inferior fijo y ligeramente devaluada, para que puedan ellos sustituir sus ventas a Venezuela, con ventas a otros países, a Centroamérica y el Caribe, en especial.

Nuestras inefables autoridades monetarias deberían contribuir a evitar el  desempleo que la revaluación actual no está generando. No más endeudamientos en dólares para convertirlos en pesos en la Bolsa de Valores con el fin de atender gastos oficiales. Porque esta nefasta práctica revalúa o aprecia el peso. Según Bloomberg, el peso colombiano figura como una de las monedas más revaluadas o apreciadas del orbe, hecho que casi nadie explica ni comprende, salvo nuestras autoridades monetarias.

Para Colombia resulta más económico sacrificar 300 empresas y mantener la cooperación militar estadounidense, que rechazarla y quedar desprotegidos frente a un ataque aéreo o terrestre, como ya trató de hacerlo Chávez.  Preferible ser colonia gringa que chavista.   No olvidemos que enfrentamos un enfermo mental, un paranoico como Hitler.  Por esto consideramos que Ernesto Samper marcha por la misma senda del despistado canciller  Chamberlain.

El problema con Ecuador es un poco diferente. A ellos les vendemos 1.500 millones de dólares por año y les compramos 800 millones también por año. Correa nos elevó los aranceles y esto nos va a reducir nuestras ventas en 500 millones de dólares. Nada comparable con los problemas con Chávez.

 

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