Por: Antonio Casale

Comienza Queiroz

Esta semana empieza una nueva era en la selección de Colombia de mayores. Carlos Queiroz dirigirá sus primeras prácticas y los primeros partidos al frente del equipo de todos, frente a Japón y Corea del Sur. Cuando de liderar un grupo se trata, las primeras jornadas son fundamentales. Los jugadores adoraban a Pékerman. Todos reconocen en el argentino a un DT que les enseñó a salir a ganar en cualquier parte. El resultado fue la etapa más exitosa de la historia. Pero ellos saben que es hora de pasar la página y adaptarse a nuevas maneras de trabajar para conseguir objetivos importantes.

A James, Falcao, Ospina y Cuadrado les falta firmar su obra en la selección con un título, una Copa América podría ser. Comparar a su antiguo jefe con el nuevo será tan inevitable como natural. Esto, bien encauzado en esta semana, los hará enfocarse definitivamente en lo que viene.

Queiroz, ya curtido en estas lides, sabe que sus jugadores lo van a medir. Detalles que parecen insignificantes como la manera de vestir, la puntualidad a la hora de las reuniones y entrenamientos, la claridad en su mensaje, tanto en lo grupal como en lo individual, van a ser claves para que sus discípulos se coman el cuento. Y comerse el cuento, creer en su líder, es la primera piedra de un cielo ganador.

Por lo anterior, lo más importante de esta convocatoria es la colección de mensajes que se intercambien entre el técnico y sus jugadores. Si el grupo se convence de su líder, se hará más fuerte. Si algo falla en ese sentido, después sera difícil arreglarlo. En la cancha no creo que veamos mayores diferencias. Queiroz entiende, según lo ha expresado, que la fortaleza de Colombia son sus variantes ofensivas y por ello será propositivo. El problema bonito será escoger los delanteros, pues hay de sobra. El problema aburridor será organizar la defensa. Los laterales son la gran duda. La izquierda no tiene todavía un sucesor claro de Pablo Armero o Farid Díaz, y veremos cómo se comporta la derecha sin Santiago Arias. Los centrales navegan en el mar de la irregularidad en sus equipos y los volantes de primera línea dan la sensación de tener problemas en marca. Pero todo eso se puede disimular con un buen trabajo de parte del técnico. Lo defensivo, a diferencia de lo ofensivo, no depende tanto de las individualidades como sí de la sincronización de movimientos colectivos, y para lograrlo se necesita un buen entrenador y mucho trabajo.

Comienza la era Queiroz. Ojalá traiga algún título continental y otra alegría mundialista.

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2019-03-17T22:10:59-05:00

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