Por: Óscar Sevillano

Comisión de Paz, ¿escenario de grescas?

Parece que la Comisión de Paz del Congreso de la República se ha convertido en el escenario ideal para que algunos de sus integrantes saquen a flote lo peor del ser humano.

Todavía no entiendo las razones de Paloma Valencia para asistir a una sesión de esta célula legislativa, no para intervenir con ánimo constructivo en momentos en que el presidente Duque pide entendimiento entre las diferentes fuerzas políticas, sino con intenciones destructivas para recordar el pasado delictivo de Pablo Catatumbo. Dice el Gobierno Nacional que estamos a seis puntos de lograr una paz que nos una a todos; sin embargo, con actitudes como la de la congresista del Centro Democrático, partido del primer mandatario, se deja claro que estamos a seis mil años luz de conseguir esa paz que nos una a todos.

En días pasados otro hecho dejó claro que la Comisión de Paz del Congreso de la República no es precisamente un escenario de entendimiento y diálogo. Una vez más la senadora Paloma Valencia, por el mal manejo que tuvo la sesión, indirectamente se hizo protagonista de la gresca a la que se unió la excongresista Sofía Gaviria, personaje en la política que ostenta la condición de víctima del conflicto y que últimamente se ha dedicado a demostrarle al mundo entero que el perdón y la reconciliación son dos palabras que por el momento parecen no existir en su pensamiento.

Esta particular sesión contó con la participación de algunas integrantes de la Corporación Rosa Blanca, quienes narraron los testimonios de mujeres que fueron reclutadas y abusadas sexualmente por miembros de las Farc, además de la intervención del abogado Sergio Alzate, quien con intenciones protagónicas utilizó palabras bastante ofensivas y mentirosas contra la representante Ángela María Robledo, insinuando que su trabajo como parlamentaria estaba más del lado del victimario que de las personas que fueron afectadas por el conflicto armado en Colombia.

Por supuesto la reacción de la congresista no se hizo esperar y con justa razón, porque si en algo se ha caracterizado esta representante es por trabajar del lado de las mujeres que ostentan la condición de víctimas del conflicto. Fue bastante injusto el mal trato al que Ángela María Robledo fue sometida, no solo por parte de las personas afectadas por el conflicto, asistentes a la sesión, que manipuladas políticamente reaccionaron en su contra, sino además por la misma Sofía Gaviria.

Qué pesar que algunos congresistas que pertenecen a esta célula legislativa no entiendan que el objetivo de esta comisión no es servir de escenario para que se destile cuanto odio y resentimiento existe al interior de sus miembros, y que mucho menos se utilice a las víctimas del conflicto para tratar de seguir golpeando políticamente al proceso de paz que se firmó entre las Farc y el Estado colombiano.

Tampoco está bien hecho que los senadores y representantes de las Farc no tengan la suficiente humildad y no escuchen ni atiendan los reclamos de las personas a quienes deben reparar. Ni Victoria Sandino, ni Pablo Catatumbo, etc., pueden esperar únicamente aplausos y felicitaciones por haber firmado la paz. El haberse reinsertado les obliga a ponerles la cara a las víctimas y el hecho de retirarse de una sesión en donde hablan las víctimas no deja buena impresión. Y mucho menos se puede admitir que se maltrate a una persona que, como Ángela María Robledo, ha luchado para que a las víctimas del conflicto se les repare y se les dignifique. No puede ser que ahora las personas que se han visto afectadas por la guerra en Colombia sean quienes demuestren lo mal agradecido que es el ser humano.

Ojalá que estas escenas en donde los seres humanos sacamos lo peor que existe en nuestro interior no sigan presentándose al interior de la Comisión de Paz del Congreso de la República.

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2019-03-21T02:44:10-05:00

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