Por: Julio Carrizosa Umaña

¿Cómo construir una nueva nación?

Serán los jóvenes los que construyan nuevas ciudades y organicen nuevas comunidades rurales en los ecosistemas adecuados, los que todavía tengan agua, los que hayan mantenido su fertilidad, los que sean favorables para el buen vivir.

Las soluciones no serán sencillas ni simples, tampoco seguirán las instrucciones de viejos urbanistas o ruralistas, o los modelos y leyes de la derecha y la izquierda, serán soluciones complejas que consideren lo ecológico, lo económico, lo social y lo cultural: la totalidad.

Hay realidades nacionales e internacionales que muestran la posibilidad de ese sueño; a pesar de la guerra, la corrupción y el narcotráfico el pueblo colombiano ha construido ciudades para más de 30 millones de personas, en algunas de ellas, las más pequeñas, la calidad de la vida es mejor que ciudades semejantes del resto del mundo; en medio de la guerra no han ocurrido homicidios y sus habitantes dicen que son felices. Cosas semejantes están sucediendo en países tan disímiles como Suecia, Inglaterra, China y Corea del Sur, en donde se construyen symbiocities, gardencities, ecocities o transition towns, espacios urbanos que transitan hacia la sostenibilidad.

En nuestras aterradoras circunstancias rurales los colombianos hemos sido capaces de devolver a los grupos indígenas millones de hectáreas y de reconocer a los descendientes de esclavos africanos la propiedad colectiva de casi todo el litoral del Pacífico. En Boyacá los campesinos han demostrado que se puede prosperar dignamente cuando se pacta la paz y en Uraba y el Magdalena Medio las comunidades de paz han enfrentado en nuevas formas de ruralidad a los violentos. En casi todo el país pequeños grupos de campesinos y de antiguos citadinos demuestran la posibilidad del buen vivir cuando se comprende el ecosistema en que se trabaja, se respetan sus componentes y se admira la belleza de la naturaleza, como se hace en casi todos los países en donde se siguen los postulados de la agroecología o la agricultura biológica.

Nada de esto se ha logrado gracias a la violencia o al seguimiento ciego de los manuales y modelos. En todas estas soluciones las personas transitan hacia el bien vivir sin seguir las ideas elaboradas para otros tiempos y en otros lugares. Apostemos a que los jóvenes y las jóvenes desempleados, desplazadas, desarmados y desideologizadas serán capaces de construir una nación en esos nuevos campos y ciudades si abandonan las visiones recortadas por los dogmas y son capaces de comprender y trabajar en la totalidad de la realidad colombiana.

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