¿Cómo hacer para que el mandato anticorrupción no quede en el aire?

hace 48 mins
Por: Hernán González Rodríguez

¿Cómo crecer?

La revista Dinero publicó recientemente un excelente artículo con el mismo título de esta nota con la firma del ex ministro de Hacienda y profesor de la Universidad de Columbia, José Antonio Ocampo, en el cual nos recomienda algo trascendental en los momentos actuales.

"No creo que sea posible acelerar la tasa de crecimiento de la economía colombiana en dos puntos porcentuales en 2011 con ninguna política, ya que los efectos de esta se apreciarán con rezago. Hacia adelante, sin embargo, si se desea acelerar el crecimiento, el reto principal es revertir la desindustrialización que hemos experimentado desde mediados de la década de los setenta. No en vano, salvo coyunturas excepcionales, Colombia no ha tenido desde entonces períodos prolongados de rápido crecimiento".


Apremia Ocampo "a manejar bien nuestra riqueza minero-energética, que en este momento es una espada de doble filo. A elevar la tributación de dichos sectores y a ahorrar una mayor parte de esta renta minera. Una alternativa es el camino brasileño de apoyarse en su nueva riqueza petrolera para crear industrias complementarias. Pero hay que ir más allá, hacia una estrategia ambiciosa de exportar manufacturas, cada vez con más contenido tecnológico".


"La segunda tarea -continúa el citado profesor- implica que el Banco de la República debe tomar la tasa de cambio como un objetivo explícito de la política económica, pero la política fiscal del Gobierno tiene que apoyar estos esfuerzos con menores déficit fiscales y olvidarse de las financiaciones externas". Hasta aquí el profesor citado.


Estimo que para crecer a  tasas cercanas al 4% por año no se necesitan en Colombia planes especiales de desarrollo ni de industrialización. Si el crecimiento vegetativo de la población absorbe un 2%, al 2% de crecimiento real tardaremos 36 años para duplicar el PIB.  


Ojalá no pasen de ser ejercicios académicos entre los especialistas los modernos Planes de Industrialización que aducen algunos teóricos estar siendo implementados por los gobiernos en años recientes.  Que no pasen de ser debates entre los que se “se dedican a planear y a planear para eludir las responsabilidades de la acción”.


Entre tanto, los colombianos del mundo real deploramos las competencias desleales que no prevén, ni logran suavizar nuestros incompetentes gobiernos.  Deploramos que el contrabando rampante y con dineros provenientes del narcotráfico participe hoy en numerosos sectores con cerca al 20% de sus ventas. Deploramos la subfacturación con dólares lavados. Deploramos la competencia desleal de los productos chinos por medio de un yuan devaluado en no menos del 40%.


Deploramos la incapacidad de nuestras autoridades monetarias para garantizar un peso colombiano ligeramente devaluado. Deploramos el estado de nuestras inadecuadas vías y puertos.  Deploramos la irracionalidad de los crecimientos de la población en ciertos sectores, por sus secuelas de violencia, inseguridad, narcotráfico…


Conclusión nuestra, la industrialización de Colombia debería ser un gran propósito nacional  que incluyera todos los frentes aludidos y no solamente los aspectos académicos, los cuales consideramos de indiscutible importancia, pero de dudosos resultados en forma aislada. Por todo esto, sospechamos como el profesor Ocampo: el país sí se está desindustrializando.

 

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