Por: Hernán Peláez Restrepo

¿Cómo fue?

Algún filósofo de nivel primario diría que “ganar es mucho mejor que perder”. Y es cierto, más cuando es en el comienzo de una nueva ilusión. Los jugadores colombianos en el apretado triunfo sobre Japón exhibieron condiciones o, mejor, el ADN reconocido de la selección.

Un triunfo por 1-0 es una tendencia aceptada. No figura en nuestra historia más reciente una avalancha goleadora. No podríamos caer en la trampa o en el sofisma de distracción de que por juntar tres goleadores, Duván, Falcao y Muriel, íbamos a conseguir cifras impresionantes en la valla adversaria. Eso hace años se vivió con las intenciones de equipos como Medellín y Santa Fe. Los del Poderoso creyeron que uniendo a Palavecino, Irigoyen y creo que Lóndero, los goles surgirían por cargas. Santa Fe puso a Devanni, Pepillo Marín y Cuqui López, para aplaudir sus anotaciones. En ambos casos no se logró el objetivo. La suma fracasó.

También las intenciones del buen trato de balón, el apoyo de un lateral, Helibelton Palacios, se reconocieron como una forma de interpretar el juego. Pero el dolor de cabeza, si así puede decirse, me parece que estuvo en la zona de los volantes. Barrios y Lerma no encontraban en el primer tiempo ni respiro, por la presión de los japoneses, ni claridad para entregarle el balón a James. A propósito, el jugador del Bayern pareció incómodo en la zona izquierda, siendo zurdo. Es probable que se haya acostumbrado, como en su etapa del Real Madrid y en el mismo cuadro alemán, a actuar por derecha o a sentirse dueño de más libertad.

La línea de zagueros, incluyendo a Camilo Vargas, en gran momento, podrá tener retoques con el retorno de Arias y quizá con Fabra, quien parece recupera su actividad con Boca.

En ese sector no se prevén sorpresas ni angustias. Si la línea de volantes se estabiliza, se puede insistir con los tres delanteros, siempre y cuando uno de ellos entienda la necesidad de estar entrando y saliendo. Por lo demás, Luis Díaz, que tuvo un excelente remate devuelto por el horizontal, demostró no desentonar y es una variante para la delantera.

Es entendible lo que significa el comienzo. Ahora, en Copa América, creo que a diferencia del estilo de juego ante Japón, y lo mismo podrá ocurrir con Corea, los rivales serán más pensantes, menos presionantes, y ofrecerán una oportunidad para que Colombia no se sienta tan incómoda, por lo apreciado en este triunfo.

Queiroz estuvo en lo cierto cuando manifestó antes del partido que no íbamos a ver ninguna revolución en el juego. Tal cual, como dice la publicidad, se palpó. Los jugadores y su ADN estuvieron en lo de ellos. ¿Cómo fue el partido? Un triunfo para refrescar conceptos, descubrir fallas en zona de volantes y reconocer la serenidad de los jugadores, quienes empezaron y los que ingresaron.

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2019-03-23T21:00:00-05:00

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