Por: Hernando Roa Suárez

¿Cómo profundizar la gobernabilidad democrática?

Mientras el modelo de desarrollo implantado en Colombia no enfrente los problemas de injusticia social estructural y de construcción de una paz estable, la gobernabilidad democrática será cada vez más difícil de institucionalizar.

En el tiempo que transcurre, en vísperas de asumir el presidente Juan Manuel Santos, el estudio de la gobernabilidad democrática es clave para profundizar y consolidar las instituciones y prácticas de origen liberal y social-demócrata. Un camino adecuado para fortalecer el estado social de derecho es contribuir a la cristalización de la gobernabilidad.  Y ¿En qué consiste ella? Entiendo que es la capacidad del sistema político para ejecutar políticas públicas, dirigidas a la realización de un proyecto que permita: a) la satisfacción de las necesidades fundamentales de la mayoría de la población; b) asegure la estabilidad del orden político democrático; c) facilite una comunicación ética del gobernante con la comunidad; y d) permita una acción eficiente y eficaz por parte del Estado.

Ahora, preguntémonos: ¿qué caminos transitar para concretar y profundizar la gobernabilidad democrática? Revisemos siete. i.- Como lo sostuvieron hace ya decenios, Osborne y Gaebler, un buen gobierno es el comprometido con la comunidad, organizado por misiones, competitivo, produciendo resultados, al servicio de los usuarios, preventivo y que combina los mecanismos del mercado con los burocráticos. ii.- Reestructurar la descentralización para facilitar la gobernabilidad.

iii.- Impulsar la construcción de la paz como bien supremo de la democracia. iv.- Cualificar la burocracia y la tecnocracia y su participación en el proceso de la toma de decisiones, para mejorar la administración pública y la institucionalización de la gobernabilidad.

v.- Emplear éticamente la ciencia de la comunicación y el control para un manejo racional de lo público. vi.- Organizar el régimen presidencial, de tal manera, que en el proceso de decisiones se impidan las prácticas caudillistas y populistas, que tanto daño han hecho a las estructuras de la democracia.

vii.- Formar líderes políticos democráticos dirigidos a garantizar el funcionamiento actualizado de la democracia participativa. Para tal efecto, es recomendable apoyar los proyectos universitarios orientados específicamente a su formación cualificada y a su compromiso con la construcción de una sociedad justa (con estructuras que organicen la equidad ante el poder); pacífica ( con ausencia de violencia abierta y estructural); libre (interrelacionada con todas las naciones, sin sometimiento a potencia mundial alguna); y con capacidad de institucionalizar un proceso de desarrollo sostenible.

Recordemos que un empleo sistemático de la planeación indicativa y la cristalización de la gobernabilidad democrática, garantizarán que los altos ejecutivos públicos obtengan éxitos en su futuro político. Servir con calidad en el interior de las organizaciones estatales, es tener sentido de la historia; saber que se están administrando bienes públicos y que se está trabajando con personas, no con objetos intercambiables y desechables.

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