Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Compensaciones ambientales para construir paz

El pago por servicios ambientales (PSA) es útil en el corto plazo para generar ingresos y estabilidad a campesinos productores, y evitar transformar ecosistemas naturales de importancia estratégica en potreros.

Parte de la estrategia para la construcción de territorios de paz puede ser la compensación a los campesinos que manejen sus predios conservando servicios ecosistémicos de interés local, regional o global. Dado que el agua es una prioridad social y económica, lo más viable es iniciar por la gestión y conservación de los servicios ecosistémicos hídricos.

Usos agropecuarios inadecuados contribuyen a la escasez de agua en épocas secas y a los llamados desastres naturales en épocas de lluvias. Dada la precaria aplicación de la ley en lo referente al manejo de cuencas y uso del territorio, es necesario que comunidades, instituciones y autoridades locales identifiquen y acuerden la gestión para la conservación de las microcuencas —especialmente humedales y bosque ribereños—, usando el PSA para avanzar en acuerdos sociales para manejo del paisaje.

La fuente principal de recursos para la compensación a los campesinos debe venir de los usuarios del agua. Por ello, debe incluirse un monto en la tarifa del servicio de acueducto para este propósito. Para hacer una adecuada supervisión —tanto desde las comunidades que usan los servicios como desde las autoridades locales—, se debe hacer público tanto el monto de los recursos recaudados, como los montos transferidos a los propietarios donde se generan los servicios ambientales.

Es necesario y oportuno usar el PSA como herramienta para la conservación y recuperación de la función ecológica de la propiedad y expandir su aplicación a nivel nacional. Para la construcción de la paz, y como parte de una propuesta de equidad, se debe entregar una compensación a los campesinos que dediquen parte de su predio a la generación de servicios ecosistémicos y diseñar un mecanismo para transferir recursos a municipios que gestionen servicios ecosistémicos que aporten beneficios aguas abajo.

Dado el impacto de los climas extremos —inundaciones o sequías— sobre la vida campesina y la producción rural, es indispensable que la regulación hídrica parta de la recuperación de los reguladores naturales y se complemente con sistemas de pequeños reservorios que disminuyan la vulnerabilidad ante la variabilidad climática.

Para reducir la brecha entre los espacios rurales y urbanos, es necesario definir una estrategia para que las ciudades transfieran recursos al campo y así asegurar los servicios ecosistémicos hídricos que la población urbana utiliza.

En territorios comunitarios, la regulación hídrica y el carbón retenido en sus bosques son herramientas para conseguir recursos financieros que apoyen el etnodesarrollo. El dinero proveniente del PSA puede ser invertido en educación, salud, biocomercio, gobernabilidad, apoyo al establecimiento de sistemas productivos sostenibles y gestión y manejo de recursos naturales renovables.

Dado lo dispuesto en el Plan Nacional de Desarrollo 2014–2018, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible debe acelerar la formulación del Proyecto de Ley de PSA y así generar el marco legal para impulsar el uso de este incentivo en todo el país, viabilizando la conservación de áreas y ecosistemas de interés estratégico, y contribuyendo a la construcción de paz.

* Miembro Consejo Nacional de Planeación. @Juparus

 

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