Complot político-judicial contra la Corte Suprema

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El parlamentario del uribismo Álvaro Hernán Prada fue elegido con 88 votos, mayoría absoluta en la Cámara de Representantes, para ocupar una de las sillas de la Comisión de Acusación e Investigaciones, célula del Congreso cuya única función es investigar penal y disciplinariamente al presidente, al fiscal general y a los magistrados de las altas cortes. Prada reemplazará a su colega uribista en la Cámara, Ricardo Ferro, quien no dudó en comprometer su dignidad y su moral, recibiéndole a uno de sus potenciales investigados, el fiscal Barbosa, un cargo en la Seccional Tolima de la Fiscalía para su esposa, Patricia Alvira Arce, que reside, ah comodidad, en Ibagué, justo en donde a Barbosa se le ocurrió nombrarla. El temor a demandas de pérdida de investidura por posible violación del régimen de conflicto de intereses y tráfico de influencias llevó a Ferro a renunciar a la Comisión. Más fácil dejar esa posición política en manos de su copartidario Álvaro Hernán Prada, que perder el salario mensual de cerca de $12 millones que recibe su esposa gracias a Barbosa.

El representante Prada fue grabado por orden de la Corte Suprema cuando esta indagaba la conducta de Álvaro Uribe en el proceso por los delitos de soborno a testigos y fraude procesal, mismo que llevó a los magistrados a ordenar la detención domiciliaria del expresidente. El expediente de Uribe pasó a la Fiscalía cuando él renunció al Senado, pero el de Prada continúa en la Sala de Instrucción del alto tribunal. La Corte encontró unas conversaciones telefónicas y mensajes de celular del congresista con alias Caliche, un presunto informante del Ejército que, como decenas de bandidos fuera y dentro de las cárceles, ofreció convertir las acusaciones del testigo estrella contra Uribe, Juan Guillermo Monsalve, en declaraciones a su favor. Prada es sospechoso de haber cometido el delito de soborno a testigos en calidad de cómplice, según dijo la Sala y su proceso continúa su curso. Pero ahora, desde la Comisión de Acusación, Prada podrá incidir —aunque se declare impedido por puro formalismo— en los casos que se abran en contra de los togados que, a su vez, lo investigan a él.

Alias Caliche se llama Carlos Eduardo López, y cuando fue interrogado por la Corte, en mayo de 2018, contestó: “Me dijo el del señor Prada (sic), ‘traten de sacar la declaración de ese hijuep... a ver si de pronto podemos lograr de ver (sic) que están tratando de hacer un montaje al doctor Uribe’. Eso sí, se lo digo aquí y se lo digo en cualquier parte, patrona... soy aférrimo (sic) seguidor del doctor Uribe. Y lo que yo le pueda colaborar al señor Uribe, bienvenido sea”. En uno de los mensajes del celular de Caliche, enviado al testigo Monsalve —horas antes de que se venciera el plazo para que Uribe y su abogado Jaime Granados presentaran un recurso para frenar su proceso en la Suprema—, el “aférrimo seguidor” de Uribe le insistía: “pues kieren esa declaración suya para meterla mañana alla. Ese granados esta que se le revienta una hernia jajaja” (sic). Y en otro le dice: “Pues yo hable con el prada y me dice que le cumple... la vuelta es sin intermediarios y este hernan sabe como es la cosa...” (sic).

La investigación de la Suprema en contra de Prada está pendiente de evolución en la Sala de Instrucción. Mientras tanto, a la Comisión de Acusación, integrada ahora por Prada y diez parlamentarios más de la coalición uribista contra cinco presuntamente independientes, llegaron dos denuncias contra los magistrados de esa Sala. Una de estas fue presentada por quien firma como Nicolás Jurado. Ese nombre coincide con el de un reo que sostiene —otro más— que conoció al testigo Monsalve en la cárcel y que este quería retractarse de su acusación contra Uribe. Historia calcada de la del secuestrador Pardo Hasche, pillado cuando intentaba convencer a Monsalve de cambiar su testimonio. El reo Nicolás Jurado, denunciante de los magistrados instructores, fue presentado por los abogados del expresidente como su testigo. Pues bien, hace un par de meses, Jurado apareció, mágicamente, en medios de reconocida tendencia uribista cuando declaraba, en el Consejo de la Judicatura, al lado de los abogados del expresidente Diego Cadena y Jaime Lombana, ¡obviamente a favor de Uribe y en contra de Monsalve! Pese a sus dificultades verbales, Jurado parece ser el testigo “estrella” del expresidente. Uno puede preguntarse, entonces: ¿Jurado, el expresidiario que los defensores de Uribe llevan y traen, denunció espontáneamente a los magistrados de la Sala de Instrucción en la Comisión de Acusación a la que pertenece el investigado Álvaro Hernán Prada, involucrado en los mismos hechos? A este entramado corrupto se le llama, aquí y en cualquier parte, complot político-judicial contra la Corte Suprema.

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