Por: José Fernando Isaza

Comprar y no tener que pagar

UN HOMBRE MUY RICO VA DONDE UN sastre en Londres, pregunta por el valor de un lujoso vestido, vale US$10.000, es demasiado, el vendedor le propone “pague con un cheque que no se lo voy a hacer efectivo”; en esas condiciones el comprador le dice “véndame dos”.

Algo parecido sucede con la economía estadounidense, compra, pero para pagar emite bonos con la casi certeza de que si se los hacen efectivos, puede pagar con otros bonos. No es pues de extrañar que la balanza comercial negativa llegue a US$800.000 millones en el año 2007.

En los 70, cuando De Gaulle quiso hacer efectiva la deuda que tenía E.U. con Francia, representada en las reservas de dólares que tenía el Banco Central francés, los acuerdos monetarios de Bretton Woods comprometían a mantener la paridad oro-dólar en US$35 la onza y cambiar sin limitaciones el dólar por oro a ese precio. De Gaulle pidió el cambio de las reservas en dólares por oro, al precio acordado. La respuesta de Nixon fue suspender la convertibilidad y dejar flotar el precio, que llegó a US$114 en 1973. Así, Francia sólo recuperó efectivamente menos de la mitad que tenía en reservas. Como se ve, los incumplimientos a la deuda externa, no sólo se dan en los países en vías de desarrollo, o de subdesarrollo.

En la crisis petrolera de los años 80, el profesor Bellemor, de la Universidad de Nueva York, preguntaba a sus alumnos: ¿quiénes son más inteligentes, los árabes cobrando el petróleo a US$40 el barril, bien no renovable que les costaba producir menos de US$5, o los Estados Unidos pagándoles con dólares emitidos sin respaldo? Los países de la OPEP, para protegerse, decidieron modificar la estrategia y, en lugar de guardar dólares, tener oro. El precio de este metal pasó rápidamente de US$178 a US$500 la onza, llegando en ciertos momentos a US$850, pero a los pocos años el precio se bajó a niveles de US$300. Es decir, el mayor poseedor de reservas de oro, E.U., logró venderlo caro y recomprarlo barato, y el barril de petróleo medido en onzas de oro no se valorizó tanto. Un fenómeno paralelo está ocurriendo hoy cuando el precio ha llegado a US$1.000, mostrando que las curvas de los precios del oro y el petróleo siguen patrones similares.

La economía estadounidense prefiere emitir para pagar los altos precios del petróleo que ceder sus reservas de oro. No es pues de extrañar que la divisa americana se devalúe.

El precio del dólar en pesos no obedece pues a ninguna conspiración del Banco de la República para golpear algunos sectores y producir, la tan buscada por los reeleccionistas, hecatombe. Es la simple respuesta de la economía a la emisión sin respaldo. Por supuesto la economía norteamericana puede modificar su política y generar superávit fiscal como lo hizo el gobierno Clinton y así el dólar se vuelve a apreciar.

Hoy E.U. es el primer deudor del mundo, pero no es fácil cobrarle. La situación es similar a la de un deudor y un banco. Si usted debe $100.000 el problema es suyo, pero si debe $50.000 millones el problema es del banco. Así, China le vende a los Estados Unidos, pero éste le paga con bonos. Hoy China acumula unas reservas de 1.530 miles de millones de dólares (75 veces la cifra de reservas colombianas); si quiere hacer efectivos los bonos se vería obligado a comprar mercancía estadounidense, mucho más costosas que lo que produce directamente, o comprar euros, con lo cual hace subir más esta moneda y debilitar aún más el dólar y perder el valor de sus reservas acumuladas.

Todo esto ocurre por la regla de juego definida por quien ganó la Segunda Guerra Mundial. Pagar con cheque los dos vestidos pero que nunca se le hagan efectivos, y aún así, pagaría con otro.

* Rector Universidad Jorge Tadeo Lozano

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