Por: Mauricio Rodríguez

Común denominador

Un tema apasionante para estudiar es el liderazgo. Porque la historia está llena de ejemplos de mujeres y hombres cuyo comportamiento ha tenido  enormes consecuencias en el destino de la humanidad.

Por lo tanto vale la pena analizar sus motivaciones y su modus operandi, para aprender valiosas lecciones de sus errores y de sus aciertos que sirvan en el futuro.

Limitando ese estudio  del liderazgo al ámbito empresarial en Colombia y en épocas recientes, se encuentran casos exitosos que enseñan conceptos y prácticas muy útiles. En los pasados tres años entrevisté a 68 líderes empresariales del país para conocer  en profundidad las características de su estilo gerencial, sus prioridades, su modelo de toma de decisiones, sus fórmulas para afrontar las crisis, sus visiones y misiones y sus ideas sobre lo que debe hacer —y evitar— un buen líder.

Revisando ese material  encuentro que esos destacados protagonistas   son  bastante diferentes en su forma de pensar y de actuar. No hay un modelo único que permita representar a todos, ni siquiera a la mayoría. Sus hábitos varían significativamente en cuanto a la importancia que le asignan a asuntos claves como la estrategia, la excelencia operacional, la microgerencia, el análisis del entorno, la atención al recurso humano, la investigación de mercados, la planeación, el control de la gestión, los procesos de innovación, el trabajo en equipo  y la delegación. Hay todo tipo de combinaciones de atributos que hacen imposible encontrar una sola receta para triunfar.

Sin embargo, existe un común denominador en su ejercicio profesional. Todos ellos han logrado obtener resultados sobresalientes. Por eso han tenido carreras brillantes y siguen avanzando a un ritmo superior al de sus rivales. Lo cual confirma la validez del pragmatismo de un gran líder, Deng Xiao Ping, quien afirmó que “siempre y cuando cace ratones, no importa si el gato es blanco o negro”. Los comportamientos de estos líderes estudiados se encuentran dispersos a lo largo de un amplio espectro de grises, todos eficaces en el logro de las ambiciosas metas que se fijan. Adicionalmente, como ellos lo reconocen, esas conductas se van modificando con base en sus experiencias y en un constante aprendizaje de nuevas ideas.

Así pues, la principal conclusión es que un buen líder empresarial es aquel que focaliza su energía en el logro de los resultados propuestos, tanto de corto como de largo plazo, ajustando su estilo para aprovechar al máximo las oportunidades asumiendo riesgos razonables.

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