Por: Mario Morales
El país de las maravillas

Comuníquese y cúmplase

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Se tienen fe. Primero para predecir desastres, luego para intentar enfrentarlos a punta de vociferaciones, mandalas, decretos y discursos.

El Gobierno y quienes lo defienden creen más en la fuerza de su palabra que en las mismas instituciones. Que no, señores economistas, que la economía no está estancada, ni constreñida, y que basta una llamada del presidente para que todo vuelva a la normalidad. Ni más faltaba que las frías cifras tengan más valor que la erudición palmaria de quienes construyeron de la nada un mandato a punta de verbo.

Y elevan la voz para decretar que la tal polarización no existe. No importa que Fenalco, Fedesarrollo, el Banrepública y otras lumbreras de la economía, optimistas de oficio, hoy les echen la culpa a la pugnacidad y el sectarismo por la desconfianza en el crecimiento del país.

Que nadie como ellos sabe de derechos ciudadanos, de qué deben hacer los niños, qué se debe hacer en los parques y cómo deben pensar las familias alejadas de tentaciones y peligros de tantas libertades y malcrianzas en las que parece empeñada la Corte Constitucional.

Que hay que hablar en positivo; que así no haya presupuesto, para eso les crearon el Ministerio del Deporte, y que, como si fuera poco, también les crearon el Ministerio de Ciencia y Tecnología, y que, en medio de esta bonanza, tan solo digan dónde más necesitan ministerios, así los acusen de burócratas o, en el colmo del matoneo, los señalen de Gobierno derrochón.

Que ellos dijeron conectividad total y la ley TIC se hizo, y que ya ordenaron la disminución de cultivos ilícitos y de la amenaza terrorista porque ya determinaron, por enésima vez, que aquí conflicto armado no hay, ni falsos positivos, salvo en la cabeza acalorada de algunos defensores de derechos humanos.

Que lo que dicen, aun con pruebas, opositores y periodistas no son más que hechos alternativos, porque lo que dice el que dijo Uribe dictamina que aquí no hay alerta roja sino un mundo naranja pleno de oportunidades. Comuníquese y cúmplase.

@marioemorales y www.mariomorales.info

 

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